miércoles, mayo 03, 2017

La cuarta revolución industrial / Klaus Schwab


1. Schwab, Klaus. La cuarta revolución industrial / Klaus Schwab. Buenos Aires : Debate, 2017.

Contexto histórico
La palabra “revolución” indica un cambio abrupto y radical. Se origina cuando nuevas tecnologías y formas novedosas de percibir el mundo desencadenan un cambio profundo en los sistemas económicos y las estructuras sociales.
El primer cambio profundo en nuestra manera de vivir – la transición del forrajero a la agricultura – ocurrió hace aproximadamente 10.000 años y fue posible gracias a la domesticación de animales. La revolución agrícola combinó los esfuerzos de los animales con los de los seres humanos con vista a la producción, el transporte y la comunicación. Esto facilito el asentamiento humano, urbanización y surgimiento de ciudades.
La revolución agrícola fue seguida por una serie de revoluciones industriales que comenzaron en la segunda mitad del siglo XVIII. Estas marcaron la transición de la energía muscular a la mecánica y evolucionaron hasta las que existen hoy.
1. Primera Revolución Industrial: La primera revolución industrial abarcó aproximadamente desde 1760 hasta más o menos 1840. Fue desencadenada por la construcción del ferrocarril y la invención del motor de vapor alimentado a carbón qué marcó el comienzo de la producción mecánica y originó las primeras fábricas de hilados.
2. Segunda Revolución Industrial: Entre fines del siglo XIX y principio del XX, hizo posible la producción en masa, fomentada por el advenimiento de la electricidad y la cadena de montaje. Aparece el teléfono, la radio, la televisión, la máquina de escribir eléctrica, la calculadora, el petróleo, el automóvil y la producción en serie. La convergencia de las revoluciones en los campos de la energía y de la comunicación no solo cambia los roles y las relaciones sociales, sino también la consciencia humana.
3. Tercera Revolución Industrial: Se inicia en la década de 1960, se la conoce como revolución digital o del ordenador, porque fue catalizada por el desarrollo de los semiconductores, la computación, la informática personal e Internet (1990).
4. Cuarta Revolución Industrial: Basada en la revolución digital, se caracteriza por un internet ubicuo y móvil, sensores más pequeños y potentes, impresora 3D (fabricación aditiva vs sustractiva), inteligencia artificial, aprendizaje de las máquinas, secuenciación genética, nanotecnología, energía renovable y computación cuántica. El objetivo final busca automatizar y robotizar la humanidad a través de la interacción física, digital y biológica.
Razones de porqué la cuarta revolución industrial está en marcha:
1. Velocidad: se están generando cambios a un ritmo exponencial no lineal.
2. Amplitud y profundidad: La revolución digital más la combinación de múltiples tecnologías están llevando a cambios de paradigmas en la economía, la sociedad y las personas. No solo está cambiando el “qué” y el “como”, sino el “quienes somos”.
3. Impacto de los sistemas: Hay transformación de sistemas complejos entre y dentro de los países, empresas, industria y sociedad en su conjunto.


martes, enero 31, 2017

¿Para Qué Estudiar?

Rodrigo Quian Quiroga en su libro “Borges y la Memoria” de editorial Sudamericana, año 2011 página 186, formula una pregunta muy interesante. ¿Qué sentido tiene estudiar si la gran mayoría de lo que estudiamos se perderá en el olvido? Y se responde diciendo: “Por suerte, tantas horas de estudio no fueron en vano debido a que las memorias episódicas (de eventos, cosas que nos pasan) genera memorias semánticas (de conceptos). Por ejemplo, no recuerdo ninguna de las clases en las que estudié integrales en Análisis Matemático I, pero sí recuerdo como integrar. He olvidado los episodios, pero ha quedado el concepto”.
La respuesta lleva implícita algunas nociones básicas sobre memoria, como que existen conceptos que son indelebles y que para generar nueva memoria es indispensable poseer memoria previa. Probablemente esto último sea el motivo por el cual los niños menores de dos años no generan memoria explícita a largo plazo, no tienen memoria previa con que asociar las nuevas. Para que se genere nueva memoria es necesario poseer memoria previa, al niño le lleva dos años generarla. La memoria se genera asociando conceptos.
Esto explica porque es importante estudiar y no solo temas específicos. Estudiar es la forma de enriquecer nuestra memoria semántica o enciclopedia de conceptos, lo que facilitará la creación de nuevas memorias. Cuando más rica es nuestra red conceptual más se posibilita la generación de nuevas redes conceptuales. Explica también porque, solo el que sabe pregunta.


jueves, septiembre 15, 2016

THOMAS PIKETTY

EL CAPITAL EN EL SIGLO XXI

INTRODUCCIÓN

¿Un Debate Sin Fuentes?

Durante mucho tiempo los debates intelectuales y políticos sobre la distribución de la riqueza se
alimentaron de muchos prejuicios y de muy pocos hechos.
Desde luego, cometeríamos un error al subestimar de los conocimientos intuitivos que cada
persona desarrolla acerca de los ingresos y de la riqueza de su época, sin marco teórico alguno y
sin ninguna estadística representativa. Veremos, por ejemplo, que el cine y la literatura –en
particular la novela del siglo XIX rebosan de informaciones sumamente precisas acerca de los
niveles de vida y fortuna de los diferentes grupos sociales, y sus implicaciones en la vida de cada
uno. Las novelas de Jane Austen y Balzac, en particular, presentan cuadros pasmosos de la
distribución de la riqueza en el Reino Unido y Francia en los años de 1790 a 1830. Los dos
novelistas poseían un conocimiento íntimo de la jerarquía de la riqueza en sus respectivas
sociedades; comprendían sus fronteras secretas, conocían sus implacables consecuencias en la
vida de esos hombres y mujeres, incluyendo sus estrategias maritales, sus esperanzas y sus
desgracias; desarrollaron sus implicaciones con una veracidad y un poder evocador que no lograría
igualar ninguna estadística, ningún análisis erudito.
En efecto, el asunto de la distribución de la riqueza es demasiado importante como para dejarlo
solo en manos de economistas, los sociólogos, los historiadores y los demás filósofos. Atañe a todo
el mundo, y más vale que así sea. La realidad concreta y burda de la desigualdad se ofrece a la
vista de todos los que la viven, y suscita naturalmente juicios políticos tajantes y contradictorios.
Campesino o noble, obrero o industrial, sirviente o banquero: desde su personal punto de vista,
cada uno ve las cosas importantes sobre las condiciones de la vida de unos y otros, sobre las
relaciones de poder y de dominio entre los grupos sociales, y se forja su propio concepto de lo que
es justo y de lo que no lo es. El tema de la distribución de la riqueza tendrá siempre una dimensión
eminentemente subjetiva y psicológica, que de modo irreductible genera conflicto político y que
ningún análisis que se diga científico podría apaciguar. Por fortuna, la democracia jamás será
remplazada por la república de los expertos.
Por ello, el asunto de la distribución también merece ser estudiado de modo sistemático y
metódico. A falta de fuentes, métodos, conceptos definidos con precisión, es posible decir
cualquier cosa y su contrario. Para algunos las desigualdades son siempre crecientes, y el mundo
cada vez más injusto, por definición. Para otros las desigualdades son naturalmente decrecientes,
o bien se armonizan de manera espontánea, y ante todo no debe hacerse nada que pueda
perturbar ese feliz equilibrio. Frente a este diálogo de sordos, en el que a menudo cada campo
justifica su propia pereza intelectual mediante la del campo contrario, hay un cometido para un
procedimiento de investigación sistemática y metódica, aun cuando no sea plenamente científico.
El análisis erudito jamás pondrá fin a los violentos conflictos políticos suscitados por la
desigualdad. La investigación en ciencias sociales es y será siempre balbuceante e imperfecta; no
tiene la pretensión de transformar la economía, la sociología o la historia en ciencia exactas, sino
que, al establecer con paciencia hechos y regularidades, y al analizar con serenidad los
mecanismos económicos, sociales y políticos que sean capaces de dar cuenta de éstos, puede
procurar que el debate democrático esté mejor informado y se centre en las preguntas correctas;
además, puede contribuir a redefinir siempre los términos del debate, revelar las certezas
estereotipadas y las imposturas, acusar y cuestionarlo todo siempre……..

THOMAS PIKETTY. EL CAPITAL EN EL SIGLO XXI. Bs.As. Fondo de Cultura Económica, 2014: 15-16



domingo, abril 03, 2016

PREGUNTAS SOBRE SEMIOLOGÍA MÉDICA

Alumnos de 3° año de Medicina de la UNNE preguntando sobre Semiología Médica, materia que comenzaban a cursar en el mes de marzo de 2010
Preguntas formuladas por los alumnos