miércoles, agosto 05, 2026

SCORE2-OP: Riesgo cardiovascular en el adulto mayor

 


PODCAST


SCORE2-OP working group and ESC Cardiovascular risk collaboration. SCORE2-OP risk prediction algorithms: estimating incident cardiovascular event risk in older persons in four geographical risk regions. Eur Heart J. 2021 Jul 1;42(25):2455-2467. doi: 10.1093/eurheartj/ehab312. PMID: 34120185; PMCID: PMC8248997.

CALCULADORA

La enfermedad cardiovascular aumenta progresivamente con la edad. Sin embargo, en las personas mayores, estimar el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular o muerte cardiovascular es bastante más complejo que aplicar una calculadora diseñada para adultos jóvenes.

El problema central es que la edad avanzada incrementa simultáneamente dos probabilidades: la de sufrir una enfermedad cardiovascular y la de morir por otras causas antes de que ese evento cardiovascular llegue a producirse. Además, la fragilidad, las enfermedades concomitantes, la polifarmacia, la expectativa de vida y las preferencias personales modifican profundamente el valor real de cualquier intervención preventiva.

Para responder a esta complejidad se desarrolló SCORE2-OP, sigla de SCORE2-Older Persons, un modelo destinado a estimar el riesgo cardiovascular en personas de 70 años o más que no presentan una enfermedad cardiovascular aterosclerótica conocida. Su propósito no es solamente calcular una probabilidad, sino ayudar a identificar quién podría beneficiarse realmente del tratamiento de la hipertensión, el colesterol, el tabaquismo y otros factores de riesgo.

El problema de las calculadoras tradicionales

Las calculadoras convencionales de riesgo cardiovascular suelen utilizar variables como la edad, el sexo, el tabaquismo, la presión arterial, la diabetes y el colesterol. En personas jóvenes y de mediana edad, estos modelos pueden orientar razonablemente bien la prevención primaria.

Pero su rendimiento se deteriora en los adultos mayores por varios motivos.

En primer lugar, la edad adquiere tanto peso matemático que casi todas las personas mayores terminan clasificadas como de riesgo elevado, aun cuando sus factores modificables estén relativamente bien controlados. La calculadora puede terminar diciendo, en términos prácticos, que una persona tiene alto riesgo fundamentalmente porque ha vivido muchos años.

En segundo lugar, la relación entre los factores de riesgo tradicionales y la enfermedad cardiovascular cambia con el envejecimiento. El impacto proporcional del tabaquismo, la presión arterial o el colesterol no es necesariamente idéntico a los 50, 75 u 85 años.

En tercer lugar, muchos modelos tradicionales no consideran adecuadamente el llamado riesgo competitivo: la posibilidad de que la persona muera por una causa no cardiovascular antes de presentar el evento que se intenta predecir. Ignorar esta competencia puede sobreestimar el riesgo cardiovascular y, por consiguiente, sobreestimar también el beneficio esperado del tratamiento. El resultado podría ser una prevención excesivamente agresiva, con más medicamentos, interacciones, efectos adversos, costos y pérdida de calidad de vida.

SCORE2-OP fue diseñado precisamente para corregir parte de estos problemas.

¿Qué estima SCORE2-OP?

El modelo calcula el riesgo de presentar, dentro de los próximos cinco o diez años, un primer evento cardiovascular fatal o no fatal. El desenlace principal incluye:

  • infarto agudo de miocardio no fatal;
  • accidente cerebrovascular no fatal;
  • muerte de causa cardiovascular.

El modelo dispone además de una variante que incorpora la hospitalización por insuficiencia cardíaca, un desenlace especialmente relevante en la vejez porque puede provocar pérdida de autonomía, deterioro funcional, internaciones repetidas y una importante disminución de la calidad de vida.

Esta inclusión de eventos no fatales representa un avance conceptual. Para una persona mayor, sobrevivir a un accidente cerebrovascular incapacitante o desarrollar insuficiencia cardíaca grave puede ser tan trascendente como el riesgo de muerte. Por ello, una estimación centrada exclusivamente en mortalidad resultaría incompleta.

¿A quién se aplica?

SCORE2-OP fue pensado para personas de 70 años o más, sin antecedentes de enfermedad cardiovascular aterosclerótica establecida.

No está destinado principalmente a quienes ya han sufrido:

  • infarto de miocardio;
  • accidente cerebrovascular;
  • enfermedad arterial periférica;
  • otras manifestaciones clínicas de aterosclerosis.

Estas personas ya se encuentran en prevención secundaria y, por definición, presentan un riesgo cardiovascular elevado que requiere otro enfoque terapéutico.

Aunque el modelo se derivó utilizando participantes de 65 años o más para aumentar la potencia estadística, su aplicación clínica está dirigida a la población mayor de 70 años.

Las variables que utiliza

SCORE2-OP incorpora seis factores principales:

  1. edad;
  2. sexo;
  3. tabaquismo actual;
  4. presencia de diabetes;
  5. presión arterial sistólica;
  6. colesterol total y colesterol HDL, expresados en la práctica mediante el colesterol no HDL en las tablas clínicas.

Son variables sencillas, accesibles y habitualmente disponibles en cualquier consulta médica. El modelo no exige estudios sofisticados ni biomarcadores costosos.

Sin embargo, su aparente sencillez no significa que todos los factores tengan un efecto fijo. La ecuación incorpora interacciones con la edad, es decir, modifica el peso de cada factor según los años de la persona. Por ejemplo, la influencia relativa del tabaquismo, la diabetes o la presión arterial puede cambiar a medida que avanza la edad.

Los coeficientes se calcularon por separado para hombres y mujeres. En el modelo de derivación, la diabetes, el tabaquismo y el aumento de la presión arterial se asociaron con mayor riesgo, mientras que un colesterol HDL más elevado mostró una asociación protectora. Los autores advierten que estos coeficientes sirven para predecir y no deben interpretarse automáticamente como una explicación causal individual.

La innovación central: considerar el riesgo competitivo

El aporte metodológico más importante de SCORE2-OP es su ajuste por mortalidad no cardiovascular.

Imaginemos dos personas de 80 años con los mismos valores de presión arterial y colesterol. Una es independiente, activa y sin enfermedades graves. La otra presenta fragilidad avanzada, cáncer, insuficiencia renal, deterioro cognitivo y una expectativa de vida limitada.

Un modelo que ignore estas diferencias podría asignarles un riesgo cardiovascular semejante. Pero el beneficio real de iniciar o intensificar un tratamiento preventivo probablemente no sea el mismo.

SCORE2-OP utiliza modelos estadísticos de Fine y Gray, capaces de estimar la probabilidad de un evento cardiovascular considerando que la muerte por otra causa puede impedir que ese evento llegue a ocurrir.

No elimina toda la incertidumbre clínica, pero evita tratar la mortalidad no cardiovascular como si no existiera.

Cuatro regiones geográficas de riesgo

El riesgo cardiovascular no depende solamente de las características individuales. También varía entre países y regiones por diferencias epidemiológicas, sociales, sanitarias y culturales.

Por esa razón, SCORE2-OP fue recalibrado para cuatro regiones:

  • bajo riesgo;
  • riesgo moderado;
  • alto riesgo;
  • riesgo muy alto.

La clasificación se basó en las tasas nacionales de mortalidad cardiovascular estandarizadas por edad y sexo. Posteriormente, el modelo se ajustó utilizando las tasas regionales de eventos cardiovasculares y la distribución de los factores de riesgo.

Esta recalibración evita aplicar exactamente la misma ecuación de base a poblaciones con realidades epidemiológicas muy distintas.

La importancia de la geografía queda ilustrada en un ejemplo del estudio: un hombre fumador de 75 años, con presión sistólica de 150 mmHg y colesterol no HDL de 4,5 mmol/L, podía tener un riesgo cardiovascular estimado a diez años del 16 % en una región de bajo riesgo y del 37 % en una región de riesgo muy alto. En una mujer de la misma edad y con iguales factores, la estimación variaba aproximadamente entre el 14 % y el 44 %.

Por lo tanto, el riesgo no surge únicamente de “lo que tiene” el paciente, sino también del entorno epidemiológico en el cual vive.

Cómo se desarrolló el modelo

El proceso tuvo cuatro etapas principales.

1. Derivación

Los coeficientes iniciales se obtuvieron del estudio poblacional noruego CONOR, que incluyó 28.503 personas. Durante el seguimiento se registraron 10.089 eventos cardiovasculares fatales y no fatales.

2. Recalibración regional

La ecuación fue ajustada para las cuatro regiones geográficas utilizando tasas contemporáneas de mortalidad cardiovascular de la Organización Mundial de la Salud, estimaciones de incidencia y distribuciones poblacionales de los factores de riesgo.

3. Validación externa

El modelo se evaluó en seis poblaciones adicionales: ARIC, CPRD, HYVET, MESA, PROSPER y SPRINT. En conjunto, la validación externa incluyó 338.615 personas y 33.219 eventos cardiovasculares.

4. Estimación del beneficio terapéutico

Finalmente, el modelo se combinó con los efectos relativos observados en ensayos clínicos y metaanálisis para calcular cuánto podría disminuir el riesgo absoluto al tratar la presión arterial o el colesterol.

Este último paso es fundamental: una calculadora útil no debería limitarse a decir cuánto riesgo tiene una persona, sino ayudar a estimar cuánto de ese riesgo podría modificarse.

¿Qué tan preciso es?

El rendimiento de una calculadora puede evaluarse mediante dos conceptos diferentes: discriminación y calibración.

La discriminación expresa la capacidad de distinguir entre personas que presentarán un evento y personas que no lo harán. SCORE2-OP alcanzó valores del índice C aproximadamente entre 0,63 y 0,67 en la validación externa. Esto representa una discriminación moderada, no extraordinaria.

La calibración compara el riesgo predicho con el riesgo realmente observado. En este aspecto, el modelo mostró un acuerdo satisfactorio después de su adaptación regional.

Esta distinción es importante. Una calculadora puede no identificar con precisión absoluta quién será el individuo que tendrá un infarto, pero puede estimar correctamente que, entre cien personas con determinado perfil, alrededor de veinte sufrirán un evento.

SCORE2-OP no predice el destino individual. Estima probabilidades en personas que comparten características semejantes.

Del riesgo al beneficio: el concepto decisivo

El riesgo basal no es suficiente para decidir un tratamiento. También debemos preguntarnos:

¿Cuánto disminuirá ese riesgo si intervenimos?

El estudio estimó la reducción absoluta del riesgo, definida como la diferencia entre el riesgo cardiovascular sin la intervención y el riesgo estimado después del tratamiento.

Tratamiento de la presión arterial

Para estimar el beneficio del descenso de la presión se aplicó una reducción relativa del riesgo basada en metaanálisis: un hazard ratio de 0,80 por cada descenso de 10 mmHg de presión sistólica. El objetivo considerado fue una presión inferior a 140 mmHg.

En 5.579 adultos mayores hipertensos procedentes de HYVET y SPRINT:

  • el riesgo cardiovascular mediano estimado a diez años fue del 30 %;
  • al incluir hospitalización por insuficiencia cardíaca, ascendió al 36 %;
  • la reducción absoluta mediana asociada al tratamiento antihipertensivo fue del 13 %;
  • al incluir insuficiencia cardíaca, alcanzó el 16 %.

Estas cifras representan promedios de poblaciones seleccionadas y no deben trasladarse mecánicamente a cada paciente. Pero muestran que, en determinados adultos mayores hipertensos y de alto riesgo, el beneficio absoluto puede ser clínicamente considerable.

Tratamiento del colesterol

Para el descenso lipídico se utilizó un efecto relativo equivalente a un hazard ratio de 0,78 por cada reducción de 1 mmol/L de colesterol LDL, con un objetivo inferior a 2,6 mmol/L.

En 3.051 participantes del estudio PROSPER:

  • el riesgo cardiovascular mediano a diez años fue del 18 %;
  • al incluir insuficiencia cardíaca, fue del 21 %;
  • la reducción absoluta mediana estimada mediante el tratamiento hipolipemiante fue del 4 %;
  • al incorporar insuficiencia cardíaca, fue del 5 %.

La reducción absoluta del riesgo se calculó restando al riesgo basal el riesgo estimado después de controlar el factor correspondiente.

Riesgo relativo y riesgo absoluto no significan lo mismo

Este punto merece una explicación especial.

Un tratamiento puede reducir el riesgo relativo en una proporción semejante en diferentes pacientes, pero producir beneficios absolutos muy distintos.

Supongamos que una intervención reduce el riesgo relativo un 20 %:

  • si el riesgo inicial es del 10 %, disminuiría aproximadamente al 8 %: reducción absoluta de 2 puntos;
  • si el riesgo inicial es del 40 %, disminuiría aproximadamente al 32 %: reducción absoluta de 8 puntos.

En el segundo paciente, el mismo efecto relativo genera un beneficio absoluto cuatro veces mayor.

Por eso SCORE2-OP intenta conectar tres niveles:

riesgo basal → efecto relativo del tratamiento → beneficio absoluto individual.

A partir de la reducción absoluta también puede calcularse conceptualmente el número necesario a tratar. Una reducción absoluta del 10 % equivale, aproximadamente, a tratar a diez personas durante el período considerado para evitar un evento. Una reducción del 2 % exigiría tratar alrededor de cincuenta.

Sin embargo, estas cifras solo tienen sentido si la persona vive el tiempo suficiente para recibir el beneficio y tolera adecuadamente la intervención.

No todos los adultos mayores se benefician por igual

Uno de los mensajes más valiosos del trabajo es que el envejecimiento no convierte a los adultos mayores en una población homogénea.

Dos personas de 80 años pueden compartir la misma edad cronológica, pero diferir profundamente en:

  • autonomía funcional;
  • fragilidad;
  • reserva fisiológica;
  • función renal;
  • cognición;
  • multimorbilidad;
  • cantidad de medicamentos;
  • expectativa de vida;
  • riesgo de caídas;
  • valores y preferencias.

El estudio demuestra que existe una amplia distribución del riesgo cardiovascular y del beneficio terapéutico dentro de la población mayor. Por lo tanto, no todas las personas de la misma edad deben recibir idéntica intensidad preventiva.

El verdadero objetivo no es “tratar la edad”, sino identificar el riesgo modificable y el beneficio probable.

La paradoja de la edad

La edad es uno de los predictores más poderosos de enfermedad cardiovascular. Esto genera una paradoja:

  • cuanto mayor es la persona, mayor suele ser su riesgo absoluto;
  • pero cuanto mayor es la persona, menor puede ser el tiempo disponible para obtener el beneficio;
  • al mismo tiempo, aumentan la fragilidad, las enfermedades concurrentes y los efectos adversos.

Una persona muy mayor puede mostrar un riesgo cardiovascular elevado y, sin embargo, obtener poco beneficio de una intervención si tiene una expectativa de vida limitada o si el tiempo necesario para que el tratamiento resulte beneficioso supera su horizonte vital.

En sentido inverso, un adulto mayor robusto, independiente y con buena expectativa de vida puede obtener un beneficio preventivo importante, aun a una edad cronológica avanzada.

Por eso la edad eleva el riesgo, pero no decide por sí sola el tratamiento.

SCORE2-OP no reemplaza la valoración geriátrica

El modelo no incorpora directamente varias variables fundamentales:

  • fragilidad;
  • función renal;
  • deterioro cognitivo;
  • estado nutricional;
  • peso y composición corporal;
  • multimorbilidad;
  • número de medicamentos;
  • dependencia funcional;
  • hipotensión ortostática;
  • riesgo de caídas;
  • expectativa de vida;
  • preferencias personales.

Los propios autores reconocen que estos factores podrían mejorar la predicción, pero no estaban disponibles de forma uniforme en las bases de datos utilizadas.

Por lo tanto, el resultado de SCORE2-OP debe interpretarse dentro de una valoración más amplia. La ecuación aporta una estimación epidemiológica; la decisión clínica requiere comprender a la persona en su totalidad.

Principales fortalezas

SCORE2-OP posee varias ventajas sobre los modelos previos.

Fue desarrollado específicamente para adultos mayores. No se trata simplemente de prolongar una ecuación de personas más jóvenes hacia edades para las que no había sido diseñada.

Considera el riesgo competitivo. Esto reduce la sobreestimación provocada por ignorar la mortalidad no cardiovascular.

Incluye eventos fatales y no fatales. El infarto, el accidente cerebrovascular y la insuficiencia cardíaca pueden tener enorme impacto funcional aunque no causen la muerte.

Incorpora interacciones con la edad. Reconoce que los factores de riesgo no mantienen exactamente el mismo peso a lo largo de toda la vida.

Fue validado externamente. No quedó limitado a la cohorte noruega en la que se desarrolló.

Se recalibra geográficamente. La misma combinación de factores no produce necesariamente el mismo riesgo en todos los países.

Permite estimar beneficios absolutos. Puede utilizarse para analizar cuánto podría disminuir el riesgo mediante el control de la presión arterial o del colesterol.

Principales limitaciones

El modelo también debe interpretarse con prudencia.

Discriminación moderada

El índice C de aproximadamente 0,63 a 0,67 indica que la capacidad para ordenar correctamente el riesgo individual es limitada. Es útil, pero está lejos de una predicción perfecta.

Derivación en una región de bajo riesgo

Los coeficientes se obtuvieron de una cohorte noruega. Para trasladarlos a otras regiones se asumió que la relación entre los factores de riesgo y los eventos era suficientemente estable. La posterior recalibración mejora la aplicabilidad, pero no elimina completamente esta limitación.

Validación geográfica incompleta

El modelo fue validado en diversas cohortes y ensayos, pero no en todos los países ni en todas las regiones del mundo. Su uso fuera de las poblaciones contempladas requiere cautela.

Participantes seleccionados

Parte de la validación se realizó en ensayos clínicos como HYVET, SPRINT y PROSPER. Los participantes de un ensayo suelen estar más seleccionados que los pacientes de la práctica cotidiana.

Una sola medición basal

La presión arterial y los lípidos se registraron principalmente al inicio. Una medición aislada puede no representar la exposición real de la persona durante los diez años siguientes.

Cambios terapéuticos durante el seguimiento

Los pacientes pudieron iniciar, suspender o modificar tratamientos después de la evaluación inicial, lo cual puede disminuir la precisión de la predicción.

Ausencia de variables geriátricas

La fragilidad, la multimorbilidad, la función renal y la polifarmacia no forman parte central de la ecuación.

Incertidumbre individual

El resultado suele presentarse como un porcentaje puntual, aunque toda predicción contiene un margen de incertidumbre. Un riesgo calculado del 25 % no significa que esa cifra sea una verdad exacta e inamovible.

¿Cómo debería utilizarse en la consulta?

Una interpretación clínica razonable puede organizarse en cinco preguntas.

1. ¿Es prevención primaria?

Antes de usar la calculadora debe confirmarse que no existe enfermedad cardiovascular aterosclerótica previa.

2. ¿Cuál es el riesgo estimado?

Se introducen edad, sexo, tabaquismo, diabetes, presión sistólica y colesterol no HDL, utilizando la región geográfica apropiada.

3. ¿Cuál sería el beneficio absoluto?

No basta con afirmar que el riesgo es “alto”. Debe estimarse cuánto podría disminuir mediante una intervención concreta.

4. ¿La persona podrá recibir ese beneficio?

Aquí se consideran expectativa de vida, fragilidad, tiempo hasta el beneficio, función renal, cognición, autonomía y enfermedades concomitantes.

5. ¿El tratamiento es coherente con sus prioridades?

Algunas personas priorizan prolongar la vida; otras, evitar un accidente cerebrovascular incapacitante; otras prefieren reducir la carga de medicamentos, el riesgo de mareos o las consultas médicas.

La decisión final debe ser compartida.

Lo que significa realmente un riesgo del 30 %

Decir que una persona tiene un riesgo cardiovascular del 30 % a diez años no significa que “tendrá un infarto”.

Significa que, entre cien personas semejantes en edad, sexo, factores de riesgo y región epidemiológica, aproximadamente treinta podrían presentar alguno de los eventos incluidos durante ese período y aproximadamente setenta no lo presentarían.

La estimación no identifica a cuál de los dos grupos pertenecerá el individuo.

El porcentaje representa una frecuencia poblacional aplicada a una persona. Es una guía para decidir, no una profecía.

Una nueva forma de pensar la prevención en la vejez

La medicina preventiva tradicional tendía a formular una pregunta simple:

¿El paciente supera el umbral de riesgo para recibir tratamiento?

En el adulto mayor la pregunta necesita ser más completa:

¿Qué probabilidad tiene de presentar un evento, cuánto podría reducirse esa probabilidad, en cuánto tiempo aparecería el beneficio y qué costos físicos o personales tendría alcanzarlo?

SCORE2-OP contribuye a este cambio porque obliga a separar cuatro conceptos que con frecuencia se confunden:

  • riesgo elevado;
  • riesgo modificable;
  • beneficio absoluto;
  • conveniencia individual del tratamiento.

Una persona puede tener un riesgo elevado principalmente por su edad, pero un margen modificable pequeño. Otra puede tener un riesgo semejante y obtener un beneficio sustancial al controlar una hipertensión importante o abandonar el tabaquismo.

Conclusión

SCORE2-OP representa un avance importante en la evaluación cardiovascular del adulto mayor. Fue desarrollado para estimar el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular y muerte cardiovascular a cinco y diez años, considerando la mortalidad por otras causas, las diferencias entre hombres y mujeres, la modificación del efecto de los factores de riesgo con la edad y la variabilidad epidemiológica entre regiones.

Su principal valor no reside en producir un porcentaje exacto, sino en mejorar la conversación clínica. Permite estimar el riesgo, explorar el beneficio absoluto del tratamiento y apoyar una decisión compartida.

Pero ninguna ecuación puede resumir completamente a una persona mayor. La fragilidad, la autonomía, la expectativa de vida, la multimorbilidad, la tolerancia a los medicamentos y las preferencias personales siguen siendo decisivas.

En definitiva, SCORE2-OP no responde automáticamente si hay que tratar. Responde cuánto riesgo cardiovascular podría existir y cuánto podría modificarse. La decisión final pertenece al encuentro entre la evidencia científica, el juicio clínico y los valores de la persona