viernes, octubre 07, 2022
VERIFICACIÓN DIAGNÓSTICA
Maravillas y defectos del pensamiento intuitivo
El pensamiento intuitivo es aprendido por la experiencia vivida, y se lo conoce como sabiduría.
Las cuestiones de juicio, incluidas las profesionales, ocupan un espacio intermedio entre las cuestiones de hecho o de cálculos, por un lado, y las cuestiones de gusto u opinión, por otro. La proposición, dos más dos es igual a cuatro, no se considera un juicio porque se espera que las personas razonables estén totalmente de acuerdo con ella. Las cuestiones de juicio difieren de las cuestiones de opinión o de gusto en que las diferencias no resueltas son del todo aceptables.
El concepto de “juicio” implica un reconocimiento reticente de que nunca se puede estar seguro de que un juicio sea correcto. Está definida por la expectativa de un desacuerdo limitado. La palabra “juicio” se utiliza sobre todo cuando la gente cree que debe estar de acuerdo, pero no se puede esperar que las personas estén totalmente de acuerdo. Existen dos formas de evaluar un juicio: comparándolo con un resultado y valorando la calidad del proceso que ha conducido a él. Los estudiosos de la toma de decisiones aconsejan centrarse en el proceso, no en el resultado de un solo caso. Pero lo que suele perseguirse en los juicios verificables es una predicción que coincida con el resultado.
El diagnóstico es un juicio profesional
¿De dónde surgen las hipótesis diagnósticas? El diagnóstico es un juicio profesional que surge por razonamiento heurístico. La psicología cognitiva postula que el cerebro almacena gran cantidad de datos y que estos se activan a partir de procesos heurísticos. Se generan atajos mentales para manejar toda la información. La heurística es el arte de inventar o descubrir hechos valiéndose de hipótesis o principios que, aunque no sean verdaderos, estimulan la investigación. Funciona como un mecanismo mental inconsciente que sirve para la estimación de probabilidad a partir de experiencia previa. Si bien existen muchos procesos heurísticos, tres son los más comunes:
1. Representatividad
2. Disponibilidad
3. Anclaje y ajuste
Sesgos cognitivos
El proceso heurístico de anclaje se genera al prestar especial atención a un dato o hallazgo inicial. Esto puede conducir a un sesgo cognitivo llamado “Cierre prematuro”. En medicina, el anclaje en un determinado diagnóstico impide buscar y ver datos adicionales que podrían mejorarlo.
El sesgo cognitivo es un error de juicio, sistemático y predecible. Es un error del pensamiento intuitivo que las personas tienen en común. Son errores específico e identificable como así también su mecanismo de producción
El sesgo cognitivo llamado “Efecto ancla” se produce cuando las personas consideran un valor particular para una cantidad desconocida antes de estimar su cantidad. Los juicios de la gente están influidos por un número obviamente no informativo. Es efecto psicológico que puede medirse.
El fenómeno por el cual el inconsciente hace cuánto puede para afirmar que el ancla es el número verdadero es lo que se conoce como ajuste, de allí el nombre de “Efecto ancla y ajuste”.
Criterios útiles para verificar las pruebas diagnósticas:
1. ¿Es la hipótesis diagnóstica altamente probable?
2. ¿Es la explicación más sencilla?
3. ¿Existen otras hipótesis que no pueden rechazarse con facilidad?
4. ¿El diagnóstico explica todos los hallazgos clínicos principales, ya sean positivos, negativos o normales?
5. ¿La fisiopatología del diagnóstico, es compatibles con todas las características clínicas?
6. ¿Encaja las relaciones causales, o existen otras explicaciones que son igualmente convincentes?
7. ¿Se cumplen las predicciones basadas en la hipótesis?
Debemos apreciar que, sean cuales sean nuestras creencias sobre la exactitud de los métodos de verificación, el aceptar una hipótesis diagnóstica como confirmada sigue siendo un acto de fe. Aunque en medicina, esta incertidumbre no debe paralizar nuestra voluntad de actuar. Tomar decisiones en estados de incertidumbre es el arte de la medicina.
Conclusiones
“El médico prioriza la curación no la certeza diagnóstica”
La verificación absoluta de la hipótesis diagnóstica es inalcanzable.
La verificación diagnóstica se realiza en base a tres métodos: intuitivo experto (inconsciente); probabilísticos (entre 0 y 1); y estadísticos (la “p”).
El método intuitivo, es conocimiento adquirido por experiencia vivida.
El método probabilístico se basa en el modelo Bayesiano donde la evidencia se acumula y va aumentando progresivamente la probabilidad de que una hipótesis sea correcta.
En el modelo estadístico, de acuerdo con la hipótesis nula, cuanto más difícil resulta explicar una seria de observaciones por el simple azar, tanto más creíble llega a ser la hipótesis.
Aceptar una hipótesis diagnóstica como confirmada sigue siendo un acto de fe.
En medicina, la incertidumbre de la certeza diagnóstica, no paraliza la voluntad de actuar.
La medicina es ciencia y arte. Tomar decisiones en estado de incertidumbre es el arte de la medicina.
Bibliografía:
Manual de Razonamiento Médico. Jerome P. Kassirer. Caso 39 Verificación página 192 – 105
Ruido. Una falla en el juicio humano. Daniel Kahneman. Cuestiones de juicio página 59 - 69
Pensar Rápido, Pensar Despacio. Daniel Kahneman. Anclas página 161- 173
Semiología Médica. Argente-Álvarez. Tercera edición 2021
martes, junio 14, 2022
viernes, mayo 13, 2022
domingo, enero 16, 2022
LA VERDAD
VIDEO RACIONALIDAD BBVA
Zuberoa Marcos Periodista y Bióloga entrevista a Steven Pinker octubre 2021
https://www.youtube.com/watch?v=sQJqIZrbxck
La racionalidad es un medio para un fin. Es una herramienta para lograr un objetico (subsistir, felicidad, amor, la verdad objetiva, etc.)
Ser racional es usar el conocimiento para obtener algo.
YOUTUBE: Entrevista de Joaquín Soler Serrano a Jorge Luis Borges (1976). Hablemos de la verdad.
https://www.youtube.com/watch?v=ASsxAxyqzbk&list=FLkOtlgC_72B_eXvfdBJ7sVg&index=2
Insistir en decir siempre la verdad es una pedantería ética.
No exageres el culto de la verdad. No hay hombre que al cabo de un día no haya mentido con razón muchas veces. Insistir en decir siempre la verdad es una pedantería ética y la convivencia sería imposible. Sería un narcisismo de la vanidad y el egoísmo.
Amazon Prime Video. Película. Entre navajas y secretos. 2019 (Estados Unidos).
Daniel Craig: “Lo complejo y lo turbio no reside en la verdad sino en lo que haces con ella cuando la descubres”.
“Una cosa que supongo llega con la edad es el cansancio”
“La inevitabilidad de la verdad”
lunes, mayo 17, 2021
viernes, enero 15, 2021
CIENCIA
Conceptos sobresalientes sobre ciencia
1. Las verdades o certezas científicas no
son absolutas ni dogmáticas, son provisorias y factibles de refutación.
2. Paradoja de la ciencia: toda respuesta genera al menos dos nuevas preguntas lo
que aumenta el conocimiento, pero más la ignorancia.
3. Lo más importante de la ciencia es su método, el cual está basado en como conocen los seres humanos y en
donde el proceso es más importante que el producto y el procedimiento más
importante que la evidencia.
4. La inteligencia artificial es un método distinto para adquirir conocimientos y utiliza criterios acordes a un nuevo tipo de
mente, lo que le permite como al humano jugar al ajedrez entre otras cosas.
sábado, marzo 07, 2020
RACIONALIDAD
JEREMY RIFKIN* (Estados Unidos)
¿Qué es lo real? Desde la perspectiva cartesiana, la realidad está hecha de verdades fijas e inmutables que existen a priori. Descubrimos verdades, pero no la creamos. Los nuevos filósofos por el contrario dicen que la realidad es algo que creamos juntos, a partir de la experiencia que compartimos, las verdades no son unos fenómenos autónomos y objetivos, sino explicaciones que damos a las experiencias comunes que compartimos. Si la realidad es experiencia, y si la experiencia siempre se da en relación con el otro, cuanto más extensas sean esas relaciones, más profundo será nuestro discernimiento de la realidad. Así pues, las verdades son explicaciones de cómo se relaciona todo entre sí. Las verdades no son ni objetivas ni subjetivas, sino comprensiones que existen en el ámbito intersticial donde el “yo” y el “tú” se encuentran para crear una base experiencial común. En esto consiste “crear la realidad”. La verdad de nuestra existencia es que es inseparable de nuestras relaciones.
¿La razón existe con independencia de la experiencia? La idea cartesiana y kantiana de que la razón existe con independencia de la experiencia, como un fenómeno a priori al que acceder, no se ajusta a nuestra manera de razonar en la vida real. La razón es una manera de organizar la experiencia y se basa en muchos instrumentos mentales. Pero la cuestión es que la razón nunca está separada de la experiencia y que es un medio para entenderla y manejarla.
¿Cómo construimos la realidad? El hecho de que las distintas especies perciben la realidad de una manera muy diferente no admite discusión. Somos la única especie capaz de transformar las percepciones corporales en un lenguaje que se puede utilizar para crear unas metáforas primarias que, a su vez, se pueden usar para crear metáforas más abstractas. Con el uso de estas metáforas imaginamos y construimos la mayor parte de nuestra realidad. El uso de metáforas es una manera de enriquecer nuestra experiencia corporal y de crear un guion que los demás puedan usar para identificarse con nosotros. El uso del lenguaje metafórico ofrece un vehículo por el que dos personas pueden compartir su mundo interior. La acumulación de metáforas más y más abstractas a partir de unas metáforas primarias más simples y comunes a la experiencia de todos los miembros de nuestra especie es la clave para imaginar la realidad de los demás.
*Jeremy Rifkin. La civilización empática. La carrera hacia una conciencia global en un mundo en crisis. Madrid. Paidós Estado y Sociedad. 2010
¿Qué es lo real? Desde la perspectiva cartesiana, la realidad está hecha de verdades fijas e inmutables que existen a priori. Descubrimos verdades, pero no la creamos. Los nuevos filósofos por el contrario dicen que la realidad es algo que creamos juntos, a partir de la experiencia que compartimos, las verdades no son unos fenómenos autónomos y objetivos, sino explicaciones que damos a las experiencias comunes que compartimos. Si la realidad es experiencia, y si la experiencia siempre se da en relación con el otro, cuanto más extensas sean esas relaciones, más profundo será nuestro discernimiento de la realidad. Así pues, las verdades son explicaciones de cómo se relaciona todo entre sí. Las verdades no son ni objetivas ni subjetivas, sino comprensiones que existen en el ámbito intersticial donde el “yo” y el “tú” se encuentran para crear una base experiencial común. En esto consiste “crear la realidad”. La verdad de nuestra existencia es que es inseparable de nuestras relaciones.
¿La razón existe con independencia de la experiencia? La idea cartesiana y kantiana de que la razón existe con independencia de la experiencia, como un fenómeno a priori al que acceder, no se ajusta a nuestra manera de razonar en la vida real. La razón es una manera de organizar la experiencia y se basa en muchos instrumentos mentales. Pero la cuestión es que la razón nunca está separada de la experiencia y que es un medio para entenderla y manejarla.
¿Cómo construimos la realidad? El hecho de que las distintas especies perciben la realidad de una manera muy diferente no admite discusión. Somos la única especie capaz de transformar las percepciones corporales en un lenguaje que se puede utilizar para crear unas metáforas primarias que, a su vez, se pueden usar para crear metáforas más abstractas. Con el uso de estas metáforas imaginamos y construimos la mayor parte de nuestra realidad. El uso de metáforas es una manera de enriquecer nuestra experiencia corporal y de crear un guion que los demás puedan usar para identificarse con nosotros. El uso del lenguaje metafórico ofrece un vehículo por el que dos personas pueden compartir su mundo interior. La acumulación de metáforas más y más abstractas a partir de unas metáforas primarias más simples y comunes a la experiencia de todos los miembros de nuestra especie es la clave para imaginar la realidad de los demás.
*Jeremy Rifkin. La civilización empática. La carrera hacia una conciencia global en un mundo en crisis. Madrid. Paidós Estado y Sociedad. 2010
lunes, marzo 02, 2020
RACIONALIDAD ADAMS PREZWORSKI
En un mundo perfecto, se toman decisiones perfectas;
En un mundo real, se toman decisiones reales.
No es todo o nada. No es un trato de suma cero.
Anne Hathaway (“Su último deseo”)
Estamos viviendo un período de cambios vertiginosos con una evolución tecnológica intensa que genera la necesidad de replantear ciertos temas y escuchar opiniones diversas. Conceptos como racionalidad, verdad y mentira son hoy cuestionados y revisados por autores de distintos orígenes y distintas disciplinas. Se presentan algunos conceptos sobre racionalidad seleccionados, de publicaciones destacadas.
ADAMS PREZWORSKI* (Varsovia, Polonia)
Racionalidad es escoger el mejor medio para hacer un mundo mejor. Sin embargo, la racionalidad es algo mucho más difícil de definir cuándo se refiere a asuntos sobre los que existen opiniones encontradas. La solución correcta para algunos es mala para otros, de manera que nada es racional para todos. Una mera decisión mayoritaria no contiene aún la plena verdad, pues, de ser así, debería haber logrado unir todas las voces. Los desacuerdos señalan que la verdad no es manifiesta, que cualquier decisión puede ser errónea. El único modo en que podemos distinguir decisiones concretas como “racionales” en una sociedad que presenta preferencias heterogéneas es que estas minimicen la insatisfacción popular ante el resultado.
¿Qué es, entonces, racional? Existen dos opciones: o aceptamos alguna idea de racionalidad que no dependa de la voluntad de una mayoría o aceptamos que cualquier cosa que sea voluntad de una mayoría es racional.
*Przeworski, Adam. ¿Por qué tomarse la molestia de hacer elecciones? Buenos Aires. Siglo XXI Editores Argentina: 2019
sábado, diciembre 28, 2019
PERCEPCIÓN DEL TIEMPO
Miguel H Ramos* 08/09/14
Hace 3000 años a. C., el calendario de los egipcios dividía el año en doce meses, los meses en treinta días y el día en veinticuatro horas. Se basaba, presumiblemente, en los ciclos de crecidas del Nilo. En el año 1656, cuando el científico holandés Christiaan Huygens (1629–1695), diseña el reloj de péndulo, se comienza a dividir la hora en minutos y el minuto en segundos. En 1759, la medición de la hora se perfecciona cuando John Harrison (1693–1776) crea el cronómetro H 4, un ingenioso sistema de resortes y ruedas de muy buena precisión, sustituyendo de esta manera, el sistema de péndulo. Sin embargo, desde 1967 se utiliza el reloj atómico basado en la frecuencia de vibración atómica del Cesio 133, con una precisión tan alta que admite únicamente un error de un segundo en 52 millones de años y es utilizado como nuevo patrón base por la Oficina Internacional de Pesos y Medidas. Los medios actuales con los que nos valemos para medir el tiempo -relojes digitales, relojes de cesio y otros- nos han hecho creer que nuestro moderno sentido del tiempo no es sólo altamente preciso, sino que es también único y lineal. De esta forma, se hace intuitiva la percepción de un tiempo lineal, a diferencia del hombre primitivo, de culturas antiguas como la de los griegos y de culturas indígenas (los Hopis, por ejemplo) para las cuales el tiempo es cíclico.
Percepción del tiempo y los niños: La idea del tiempo no es innata, la aprendemos laboriosamente. Hasta los dos años el niño vive un presente continuo, edad en la que aparece el hoy. A los dos años y medio comienza a utilizar la palabra mañana. La palabra ayer surge a los tres años. Por la mañana y por la tarde hacen su aparición comúnmente a los cuatro años, y a los cinco años, el niño comienza a distinguir los días. Al ir creciendo, su percepción del tiempo se hace más compleja alcanzando la madurez plena a los dieciséis años.
El tiempo para la mecánica cuántica relativista
Newton denominó el tiempo absoluto como verdadero y el tiempo vivido como aparente. Desde entonces, la gente sigue creyendo en la ilusión de un tiempo absoluto que nos es impuesto y que al que debemos resignarnos. Tenemos el hábito, la intuición y la ilusión de verlo como algo cambiante y absoluto, no modificado por las circunstancias. Sin embargo, Albert Einstein, en el año 1905 con su teoría de la Relatividad Especial, demostró que el tiempo y el espacio dependen del observador. El tiempo no es el mismo para un objeto quieto, y otro en movimiento. En movimiento, los relojes funcionan más lentos, el tiempo pasa más lento. Diez años después, con su Teoría de la Relatividad General (1915), afirma que cada objeto distorsiona el tiempo y el espacio. Allí donde haya una masa pesada, los relojes funcionan más lentos. El sol retrasa el transcurso del tiempo y la luna también lo hace. El tiempo no sólo depende de la velocidad con la que nos movemos, sino también de las masas de nuestro entorno. Decir que la fuerza de la gravedad
modifica el tiempo, significa que los relojes funcionan con diferente rapidez en sitios diferentes. Solo hay dos cuestiones simples del universo de Einstein sobre la que todos los observadores pueden ponerse de acuerdo. Nada se propaga más rápido que la luz. Y que el orden de antes y después nunca se altera. Esta propiedad del tiempo ha sobrevivido a la revolución de Einstein. Surge de la segunda ley de la termodinámica que dice que nada se crea ni se destruye, todo se transforma y esa transformación va de lo caliente a lo frio, del orden al desorden, del equilibrio al desequilibrio. En un sistema aislado, la entropía nunca disminuye ya que el desorden es más probable que el orden. En este aumento de la entropía se puede reconocer la dirección del tiempo. La inversión del tiempo significaría que las cosas se ordenan solas y esto contradiría la segunda ley. Todo orden se rige por un principio, también el orden que denominamos tiempo posee un principio y para la teoría de la relatividad esto también nunca se puede cambiar, nada puede derogar la ley de causa efecto. De este orden deriva la diferencia entre pasado y futuro. La secuencia causa-efecto confiere al tiempo su dirección. Einstein comprendió que el movimiento y las masas modifican el tiempo, sin embargo, en los confines de la física de partículas vemos desaparecer por completo el tiempo. Sólo tiene sentido hablar de entropía si hay muchas cosas implicadas. Graficando, un papel sobre el escritorio no se puede desordenar, pero cincuenta papeles sí. La entropía es para designar qué relaciones existen entre las cosas en un conjunto más grande, en dominios espacios-temporales muy pequeños, del orden de magnitud de las partículas elementales, el espacio y tiempo se complican de un modo peculiar, tanto que se hace imposible para intervalos de tiempo tan pequeños, la definición adecuada de los conceptos de anterioridad y posterioridad. Larry Dossey en su libro Tiempo, Espacio y Medicina, marca muy bien las diferencias conceptuales sobre el tiempo entre la física clásica y la física moderna. Por ejemplo, si tuviéramos que describir nuestro modo de pensar cotidiano diríamos que “el tiempo pasa” pero para la física cuántica el tiempo es un fenómeno psicológico y ningún experimento físico ha podido detectar el paso del tiempo. Diríamos “en la vida se suceden acontecimientos”, pero para la física moderna, en la vida no se suceden acontecimientos, simplemente son. Lo que produce la impresión de que se escalonan es el carácter “asimétrico” de los fenómenos naturales, el transcurso lineal del tiempo no existe en la naturaleza. Para comprender el concepto moderno del tiempo es clave comprender la diferencia entre los procesos físicos simétricos y asimétricos. Un proceso simétrico es aquel que no podemos distinguir como diferente cuando lo observamos desde delante que cuando lo observamos desde atrás. Por ejemplo, el vaivén de un péndulo si se proyecta hacia adelante o hacia atrás, una película tomada de este movimiento, no podríamos distinguir cuando iba en uno u otro sentido. Pero como la mayor parte de los sucesos que tienen lugar en la naturaleza son asimétricos, podemos inferir si están sucediendo hacia adelante o hacia atrás. La sensación del paso del tiempo tiene lugar cuando contemplamos en la naturaleza el despliegue asimétrico. Pero lo que es intrínseco a la naturaleza es el proceso de asimetría temporal, no el transcurso del tiempo. La sensación de que éste pasa, pertenece a la mente. Pero en el proceso imaginativo, cuando soñamos despiertos o dejamos vagar nuestra imaginación, nos salimos de la sensación del paso del tiempo, y contemplamos en nuestras imágenes mentales una serie de sucesos asimétricos, y en esos momentos la sensación que se tiene del tiempo recuerda aquella afirmación que hacen los físicos modernos: en la
naturaleza los fenómenos no suceden, simplemente son. Aunque sea contraintuitivo y resulte incomprensible para los sentidos, la física moderna resulta en extremo precisa puesto que ningún experimento realizado ha podido desautorizar las teorías cuánticas y relativistas en relación al comportamiento del universo.
El tiempo cognitivo
El tiempo, visto desde un enfoque puramente cognitivo, fruto de la experiencia, se define como la cantidad de información procesada. Cuando se aumenta la cantidad de información procesada en un determinado intervalo, la experiencia de ese intervalo se alarga. Stefan Klein afirma que las personas no perciben el tiempo. Percibir implica que un estímulo impacte en algunos de los cinco sentidos. El tiempo no impacta en ninguno de los sentidos conocidos y no tiene ningún órgano propio que lo detecte y pueda originar la sensación de tiempo. Con respecto a los distintos sentidos, estos poseen lentitudes diferentes y las personas reaccionan más rápidamente al sonido. El ahora, tal como lo percibimos, es una ilusión y el cerebro puede retardar el presente hasta medio segundo: lo que es pasado para el oído es presente para la vista. Empero, no percibimos esta inexactitud porque el cerebro la corrige, es decir, no percibimos de manera consciente el sonido hasta que los centros visuales han acabado de analizar la imagen correspondiente. El cerebro hace juegos y malabares con el tiempo. Sin embargo, creemos vivirlo todo en tiempo real. Además, nuestro razonamiento, mucho más complicado que la percepción sensorial, es demasiado lento para considerar los acontecimientos rápidos y el presente tiene lugar sin nuestra participación interior por lo que nuestra percepción consciente del tiempo es una construcción bastante insegura.
Bibliografía Consultada
Dossey, Larry. Tiempo, Espacio, y Medicina. Tercera edición. Barcelona: Editorial Kairós S. A., 1999.
Gazzaniga, Michael. ¿Qué nos hace humanos? La explicación científica de nuestra singularidad como especie. Barcelona: Ediciones Paidos Ibérica. Espasa Libros, S.L.U., 2010.
Klein, Stefan. El Tiempo Modo De Empleo. Barcelona: Ediciones Urano S. A., 2007.
Massuh, Víctor. La flecha del tiempo. En las fronteras comunes a la ciencia, la religión y la filosofía. Cuarta edición. Buenos Aires: Editorial Sudamericana S. A., 1990.
Prigogine, Ilya. El Nacimiento del Tiempo. Segunda edición. Barcelona: Tusquets Editores S. A., 1991.
Rifkin, Jeremy. La civilización empática. La carrera hacia una conciencia global en un mundo en crisis. Traducido por Genís Sánchez Barberán y Vanesa Casanova. Madrid: Espasa Libros, Ediciones Paidós Ibérica, 2010.
*Profesor Titular Medicina I Facultad de Medicina UNNE Corrientes Argentina;
Hace 3000 años a. C., el calendario de los egipcios dividía el año en doce meses, los meses en treinta días y el día en veinticuatro horas. Se basaba, presumiblemente, en los ciclos de crecidas del Nilo. En el año 1656, cuando el científico holandés Christiaan Huygens (1629–1695), diseña el reloj de péndulo, se comienza a dividir la hora en minutos y el minuto en segundos. En 1759, la medición de la hora se perfecciona cuando John Harrison (1693–1776) crea el cronómetro H 4, un ingenioso sistema de resortes y ruedas de muy buena precisión, sustituyendo de esta manera, el sistema de péndulo. Sin embargo, desde 1967 se utiliza el reloj atómico basado en la frecuencia de vibración atómica del Cesio 133, con una precisión tan alta que admite únicamente un error de un segundo en 52 millones de años y es utilizado como nuevo patrón base por la Oficina Internacional de Pesos y Medidas. Los medios actuales con los que nos valemos para medir el tiempo -relojes digitales, relojes de cesio y otros- nos han hecho creer que nuestro moderno sentido del tiempo no es sólo altamente preciso, sino que es también único y lineal. De esta forma, se hace intuitiva la percepción de un tiempo lineal, a diferencia del hombre primitivo, de culturas antiguas como la de los griegos y de culturas indígenas (los Hopis, por ejemplo) para las cuales el tiempo es cíclico.
Percepción del tiempo y los niños: La idea del tiempo no es innata, la aprendemos laboriosamente. Hasta los dos años el niño vive un presente continuo, edad en la que aparece el hoy. A los dos años y medio comienza a utilizar la palabra mañana. La palabra ayer surge a los tres años. Por la mañana y por la tarde hacen su aparición comúnmente a los cuatro años, y a los cinco años, el niño comienza a distinguir los días. Al ir creciendo, su percepción del tiempo se hace más compleja alcanzando la madurez plena a los dieciséis años.
El tiempo para la mecánica cuántica relativista
Newton denominó el tiempo absoluto como verdadero y el tiempo vivido como aparente. Desde entonces, la gente sigue creyendo en la ilusión de un tiempo absoluto que nos es impuesto y que al que debemos resignarnos. Tenemos el hábito, la intuición y la ilusión de verlo como algo cambiante y absoluto, no modificado por las circunstancias. Sin embargo, Albert Einstein, en el año 1905 con su teoría de la Relatividad Especial, demostró que el tiempo y el espacio dependen del observador. El tiempo no es el mismo para un objeto quieto, y otro en movimiento. En movimiento, los relojes funcionan más lentos, el tiempo pasa más lento. Diez años después, con su Teoría de la Relatividad General (1915), afirma que cada objeto distorsiona el tiempo y el espacio. Allí donde haya una masa pesada, los relojes funcionan más lentos. El sol retrasa el transcurso del tiempo y la luna también lo hace. El tiempo no sólo depende de la velocidad con la que nos movemos, sino también de las masas de nuestro entorno. Decir que la fuerza de la gravedad
modifica el tiempo, significa que los relojes funcionan con diferente rapidez en sitios diferentes. Solo hay dos cuestiones simples del universo de Einstein sobre la que todos los observadores pueden ponerse de acuerdo. Nada se propaga más rápido que la luz. Y que el orden de antes y después nunca se altera. Esta propiedad del tiempo ha sobrevivido a la revolución de Einstein. Surge de la segunda ley de la termodinámica que dice que nada se crea ni se destruye, todo se transforma y esa transformación va de lo caliente a lo frio, del orden al desorden, del equilibrio al desequilibrio. En un sistema aislado, la entropía nunca disminuye ya que el desorden es más probable que el orden. En este aumento de la entropía se puede reconocer la dirección del tiempo. La inversión del tiempo significaría que las cosas se ordenan solas y esto contradiría la segunda ley. Todo orden se rige por un principio, también el orden que denominamos tiempo posee un principio y para la teoría de la relatividad esto también nunca se puede cambiar, nada puede derogar la ley de causa efecto. De este orden deriva la diferencia entre pasado y futuro. La secuencia causa-efecto confiere al tiempo su dirección. Einstein comprendió que el movimiento y las masas modifican el tiempo, sin embargo, en los confines de la física de partículas vemos desaparecer por completo el tiempo. Sólo tiene sentido hablar de entropía si hay muchas cosas implicadas. Graficando, un papel sobre el escritorio no se puede desordenar, pero cincuenta papeles sí. La entropía es para designar qué relaciones existen entre las cosas en un conjunto más grande, en dominios espacios-temporales muy pequeños, del orden de magnitud de las partículas elementales, el espacio y tiempo se complican de un modo peculiar, tanto que se hace imposible para intervalos de tiempo tan pequeños, la definición adecuada de los conceptos de anterioridad y posterioridad. Larry Dossey en su libro Tiempo, Espacio y Medicina, marca muy bien las diferencias conceptuales sobre el tiempo entre la física clásica y la física moderna. Por ejemplo, si tuviéramos que describir nuestro modo de pensar cotidiano diríamos que “el tiempo pasa” pero para la física cuántica el tiempo es un fenómeno psicológico y ningún experimento físico ha podido detectar el paso del tiempo. Diríamos “en la vida se suceden acontecimientos”, pero para la física moderna, en la vida no se suceden acontecimientos, simplemente son. Lo que produce la impresión de que se escalonan es el carácter “asimétrico” de los fenómenos naturales, el transcurso lineal del tiempo no existe en la naturaleza. Para comprender el concepto moderno del tiempo es clave comprender la diferencia entre los procesos físicos simétricos y asimétricos. Un proceso simétrico es aquel que no podemos distinguir como diferente cuando lo observamos desde delante que cuando lo observamos desde atrás. Por ejemplo, el vaivén de un péndulo si se proyecta hacia adelante o hacia atrás, una película tomada de este movimiento, no podríamos distinguir cuando iba en uno u otro sentido. Pero como la mayor parte de los sucesos que tienen lugar en la naturaleza son asimétricos, podemos inferir si están sucediendo hacia adelante o hacia atrás. La sensación del paso del tiempo tiene lugar cuando contemplamos en la naturaleza el despliegue asimétrico. Pero lo que es intrínseco a la naturaleza es el proceso de asimetría temporal, no el transcurso del tiempo. La sensación de que éste pasa, pertenece a la mente. Pero en el proceso imaginativo, cuando soñamos despiertos o dejamos vagar nuestra imaginación, nos salimos de la sensación del paso del tiempo, y contemplamos en nuestras imágenes mentales una serie de sucesos asimétricos, y en esos momentos la sensación que se tiene del tiempo recuerda aquella afirmación que hacen los físicos modernos: en la
naturaleza los fenómenos no suceden, simplemente son. Aunque sea contraintuitivo y resulte incomprensible para los sentidos, la física moderna resulta en extremo precisa puesto que ningún experimento realizado ha podido desautorizar las teorías cuánticas y relativistas en relación al comportamiento del universo.
El tiempo cognitivo
El tiempo, visto desde un enfoque puramente cognitivo, fruto de la experiencia, se define como la cantidad de información procesada. Cuando se aumenta la cantidad de información procesada en un determinado intervalo, la experiencia de ese intervalo se alarga. Stefan Klein afirma que las personas no perciben el tiempo. Percibir implica que un estímulo impacte en algunos de los cinco sentidos. El tiempo no impacta en ninguno de los sentidos conocidos y no tiene ningún órgano propio que lo detecte y pueda originar la sensación de tiempo. Con respecto a los distintos sentidos, estos poseen lentitudes diferentes y las personas reaccionan más rápidamente al sonido. El ahora, tal como lo percibimos, es una ilusión y el cerebro puede retardar el presente hasta medio segundo: lo que es pasado para el oído es presente para la vista. Empero, no percibimos esta inexactitud porque el cerebro la corrige, es decir, no percibimos de manera consciente el sonido hasta que los centros visuales han acabado de analizar la imagen correspondiente. El cerebro hace juegos y malabares con el tiempo. Sin embargo, creemos vivirlo todo en tiempo real. Además, nuestro razonamiento, mucho más complicado que la percepción sensorial, es demasiado lento para considerar los acontecimientos rápidos y el presente tiene lugar sin nuestra participación interior por lo que nuestra percepción consciente del tiempo es una construcción bastante insegura.
Bibliografía Consultada
Dossey, Larry. Tiempo, Espacio, y Medicina. Tercera edición. Barcelona: Editorial Kairós S. A., 1999.
Gazzaniga, Michael. ¿Qué nos hace humanos? La explicación científica de nuestra singularidad como especie. Barcelona: Ediciones Paidos Ibérica. Espasa Libros, S.L.U., 2010.
Klein, Stefan. El Tiempo Modo De Empleo. Barcelona: Ediciones Urano S. A., 2007.
Massuh, Víctor. La flecha del tiempo. En las fronteras comunes a la ciencia, la religión y la filosofía. Cuarta edición. Buenos Aires: Editorial Sudamericana S. A., 1990.
Prigogine, Ilya. El Nacimiento del Tiempo. Segunda edición. Barcelona: Tusquets Editores S. A., 1991.
Rifkin, Jeremy. La civilización empática. La carrera hacia una conciencia global en un mundo en crisis. Traducido por Genís Sánchez Barberán y Vanesa Casanova. Madrid: Espasa Libros, Ediciones Paidós Ibérica, 2010.
*Profesor Titular Medicina I Facultad de Medicina UNNE Corrientes Argentina;
sábado, septiembre 07, 2019
miércoles, mayo 08, 2019
sábado, enero 05, 2019
LIBRE ALBEDRÍO
No poseemos, como postulara Descartes, una mente autónoma que nos lleva a hacer uso de nuestra voluntad para elegir una cosa u otra cosa. No poseemos una mente autónoma que toma decisiones libremente, ejerciendo su voluntad, pero sí existen neuronas y procesos conscientes e inconscientes – nuestro yo - que nos llevan a hacer una u otra cosa. Por más que la idea ingenua que tenemos sobre el libre albedrío, aquella de Descartes, sea una ilusión, aún somos libres. La noción del libre albedrío de Descartes (dualismo mente - cuerpo) no tiene sentido para la física cuántica, la teoría general de sistemas y la teoría del caos. La falla radica en pensar que son nuestras neuronas y no nosotros los que estamos a cargo de nuestras decisiones, pues al hacer esta afirmación caemos de nuevo en la trampa del dualismo cartesiano, tan arraigado en nuestra intuición y tan difícil de evitar. Nosotros y nuestras neuronas son una misma cosa. ¡Somos libres!
Rodrigo Quian Quiroga. NeuroCienciaFicción. Bs. As. Sudamericana 2018
Rodrigo Quian Quiroga. NeuroCienciaFicción. Bs. As. Sudamericana 2018
viernes, noviembre 09, 2018
BIBLIOTECA UNIVERSAL
Kevin Kelly. Lo inevitable. Entender las 12 fuerzas tecnológicas que configurarán nuestro futuro. 2017, TEELL Editorial, S.L. España: 93
Biblioteca Universal:
60 mil millones de páginas web
3.5 mil millones de imágenes
1.4 mil millones de artículos y ensayos.
Mil millones de videos, cortometrajes, programas de TV
310 millones de libros
180 millones de canciones
330 mil películas
Biblioteca Universal:
60 mil millones de páginas web
3.5 mil millones de imágenes
1.4 mil millones de artículos y ensayos.
Mil millones de videos, cortometrajes, programas de TV
310 millones de libros
180 millones de canciones
330 mil películas
lunes, septiembre 24, 2018
DETERMINISMO - INDETERMINISMO
¡LIBRE ALBEDRÍO!
Y, mientras que la libertad es una idea abstracta, la neurogénesis es la prueba celular de que evolucionamos para no dejar nunca de evolucionar. Estar vivos es empezar incesantemente (George Eliot). Como cada uno de nosotros empezamos cada día con un cerebro ligeramente nuevo, la neurogénesis se encarga de que nunca terminemos de cambiar. Es en el constante arremolinarse de nuestras células –en la irreprimible plasticidad de nuestro cerebro- donde encontramos la libertad. El triunfo de nuestro ADN es que nos hace indeterminados. La invención de la plasticidad neuronal, que está codificada por el genoma, nos permite a cada uno de nosotros trascender nuestro genoma. En Proust y la Neurociencia de Jonah Lehrer (Capítulo 2 George Eliot, La Biología de la Libertad página 49 – 77)
Estamos biológicamente determinados para no estar determinados. Se trata de la neurogénesis y neuroplasticidad. Es decir, que nuestro cerebro tiene la capacidad de cambiar con la experiencia. Cuando aprendemos algo, cuando tenemos una vivencia que queda grabada en nuestra memoria, se verifica un cambio anatómico real en la manera que nuestras neuronas se conectan. En “Somos lo que sentimos “de Federico Fros Campelo página 250.
La peculiar relación entre autonomía y control ejecutivo ejercido por los lóbulos frontales, fue captada en la frase acuñada por Frederic Engels: “La libertad es el reconocimiento de la necesidad” En El cerebro ejecutivo de Elkhonon Goldberg, página 239.
INCERTIDUMBRE Y FÍSICA CUÁNTICA
Eduard Punset entrevista al físico cuántico Vlatko Vedral
La incertidumbre del universo cuántico
Eduardo Punset:
Además, Vlatko, veamos, en mi opinión (y probablemente esté equivocado) pero, en mi opinión, la ventaja más clara de esta manera de ver las cosas, de ver la realidad, es que tiene la tremenda ventaja de proporcionarnos un poco de incertidumbre, ¿sabes? Ya no es posible el dogmatismo tras la física cuántica; debemos apreciar la incertidumbre, de hecho, os encanta la incertidumbre, porque el mundo es muy incierto. Me refiero a que, si una partícula puede estar en dos lugares distintos a la vez, o dos partículas pueden influirse mutuamente pese a estar en hemisferios distintos… pues creo que está bien, no sé para qué sirve exactamente, pero lo considero una ventaja.
Vlatko Vedral:
Es un tema interesante y un misterio para nosotros en la ciencia, porque una vez realizado este avance importantísimo en nuestra comprensión de la realidad, que por supuesto nos resulta muy satisfactorio, como bien dices, parece que nos hemos librado del determinismo… Y de repente, resulta que el meollo de todo es la incertidumbre y la aleatoriedad. Se trata de algo que tampoco le gustaba a Einstein, por cierto. Siempre decía: «¡Dios no juega a los dados!». No podía creer que Dios jugara a juegos de azar con el universo.
Eduardo Punset:
¡Eso es, sí!
Vlatko Vedral:
No obstante, para nosotros resulta muy liberador saber que nuestro futuro está abierto y que, en realidad, no está predeterminado. Creo que es un gran cambio.
Eduardo Punset:
Es un gran cambio…
Eduardo Punset Redes. http://www.rtve.es/television/20110506/incertidumbre-del-universo-cuantico/430556.shtml
Y, mientras que la libertad es una idea abstracta, la neurogénesis es la prueba celular de que evolucionamos para no dejar nunca de evolucionar. Estar vivos es empezar incesantemente (George Eliot). Como cada uno de nosotros empezamos cada día con un cerebro ligeramente nuevo, la neurogénesis se encarga de que nunca terminemos de cambiar. Es en el constante arremolinarse de nuestras células –en la irreprimible plasticidad de nuestro cerebro- donde encontramos la libertad. El triunfo de nuestro ADN es que nos hace indeterminados. La invención de la plasticidad neuronal, que está codificada por el genoma, nos permite a cada uno de nosotros trascender nuestro genoma. En Proust y la Neurociencia de Jonah Lehrer (Capítulo 2 George Eliot, La Biología de la Libertad página 49 – 77)
Estamos biológicamente determinados para no estar determinados. Se trata de la neurogénesis y neuroplasticidad. Es decir, que nuestro cerebro tiene la capacidad de cambiar con la experiencia. Cuando aprendemos algo, cuando tenemos una vivencia que queda grabada en nuestra memoria, se verifica un cambio anatómico real en la manera que nuestras neuronas se conectan. En “Somos lo que sentimos “de Federico Fros Campelo página 250.
La peculiar relación entre autonomía y control ejecutivo ejercido por los lóbulos frontales, fue captada en la frase acuñada por Frederic Engels: “La libertad es el reconocimiento de la necesidad” En El cerebro ejecutivo de Elkhonon Goldberg, página 239.
INCERTIDUMBRE Y FÍSICA CUÁNTICA
Eduard Punset entrevista al físico cuántico Vlatko Vedral
La incertidumbre del universo cuántico
Eduardo Punset:
Además, Vlatko, veamos, en mi opinión (y probablemente esté equivocado) pero, en mi opinión, la ventaja más clara de esta manera de ver las cosas, de ver la realidad, es que tiene la tremenda ventaja de proporcionarnos un poco de incertidumbre, ¿sabes? Ya no es posible el dogmatismo tras la física cuántica; debemos apreciar la incertidumbre, de hecho, os encanta la incertidumbre, porque el mundo es muy incierto. Me refiero a que, si una partícula puede estar en dos lugares distintos a la vez, o dos partículas pueden influirse mutuamente pese a estar en hemisferios distintos… pues creo que está bien, no sé para qué sirve exactamente, pero lo considero una ventaja.
Vlatko Vedral:
Es un tema interesante y un misterio para nosotros en la ciencia, porque una vez realizado este avance importantísimo en nuestra comprensión de la realidad, que por supuesto nos resulta muy satisfactorio, como bien dices, parece que nos hemos librado del determinismo… Y de repente, resulta que el meollo de todo es la incertidumbre y la aleatoriedad. Se trata de algo que tampoco le gustaba a Einstein, por cierto. Siempre decía: «¡Dios no juega a los dados!». No podía creer que Dios jugara a juegos de azar con el universo.
Eduardo Punset:
¡Eso es, sí!
Vlatko Vedral:
No obstante, para nosotros resulta muy liberador saber que nuestro futuro está abierto y que, en realidad, no está predeterminado. Creo que es un gran cambio.
Eduardo Punset:
Es un gran cambio…
Eduardo Punset Redes. http://www.rtve.es/television/20110506/incertidumbre-del-universo-cuantico/430556.shtml
sábado, septiembre 22, 2018
jueves, septiembre 20, 2018
La Verdad Sospechosa
“En el gran desafío de separar a la verdad de la mentira –operación perfectamente posible y, acaso, la más humana de todas- es imprescindible tener presente que en esta tarea no hay, nunca, logros definitivos que no puedan ser impugnados más tarde, conocimientos que no deban ser revisados. En el gran bosque de desaciertos y de engaños, de insuficiencias y espejismos por el que discurrimos, la única posibilidad de que la verdad se vaya desbrozando un camino es el ejercicio de la crítica racional y sistemática a todo lo que es –o simula ser- conocimiento."
Mario Vargas Llosa: La llamada de la tribu, página 165.
Mario Vargas Llosa: La llamada de la tribu, página 165.
LAS VERDADES CONTRADICTORIAS
“Una constante en el pensamiento occidental es creer que existe una sola respuesta verdadera para cada problema humano y que, una vez hallada esta respuesta, todas las otras deben ser rechazadas por erróneas. Creencia complementaria de la anterior y tan antigua como ella, es que los más nobles ideales que animan a los hombres –justicia, libertad, paz, placer- son compatibles unos con otros. Para Isaiah Berlin estas creencias son falsas y de ellas derivan buena parte de la tragedia de la humanidad” Mario Vargas Llosa: La llamada de la tribu, página 246.
viernes, agosto 10, 2018
SESGO DE NEGATIVIDAD
PROGRESO HUMANO (https://humanprogress.org/about)
SESGO DE NEGATIVIDAD
Para nuestra especie la supervivencia es más importante que cualquier otra consideración y como la información ingresa inicialmente por las amígdalas, donde se genera el miedo, éstas buscan primero algo que temer, por este motivo evolucionamos para dar prioridad a las malas noticias. En consonancia con esto, los periódicos y otros medios tienden a centrarse en lo negativo. Lo que nos lleva a sobreestimar el peligro por otro mecanismo, el de la “disponibilidad heurística”.
Otro mecanismo del sesgo de negatividad es el de la asimetría emotiva: “Lo malo es más fuerte que lo bueno”. La crítica pesa más que la alabanza. Las pérdidas pesan más que las ganancias.
Y el otro mecanismo que explica el sesgo de negatividad es que las cosas malas y buenas se desarrollan en diferentes líneas de tiempo. Las cosas malas suelen suceder más rápidamente y las cosas buenas más gradualmente.
RESUMEN
1. Supervivencia está relacionada a la generación inicial de miedo en las amígdalas.
2. Disponibilidad heurística, por la intensa publicación de malas noticias en los medios de comunicación
3. Asimetría emotiva entre lo malo y lo bueno
4. Asimetría temporal entre lo malo y lo bueno
SESGO DE NEGATIVIDAD
Para nuestra especie la supervivencia es más importante que cualquier otra consideración y como la información ingresa inicialmente por las amígdalas, donde se genera el miedo, éstas buscan primero algo que temer, por este motivo evolucionamos para dar prioridad a las malas noticias. En consonancia con esto, los periódicos y otros medios tienden a centrarse en lo negativo. Lo que nos lleva a sobreestimar el peligro por otro mecanismo, el de la “disponibilidad heurística”.
Otro mecanismo del sesgo de negatividad es el de la asimetría emotiva: “Lo malo es más fuerte que lo bueno”. La crítica pesa más que la alabanza. Las pérdidas pesan más que las ganancias.
Y el otro mecanismo que explica el sesgo de negatividad es que las cosas malas y buenas se desarrollan en diferentes líneas de tiempo. Las cosas malas suelen suceder más rápidamente y las cosas buenas más gradualmente.
RESUMEN
1. Supervivencia está relacionada a la generación inicial de miedo en las amígdalas.
2. Disponibilidad heurística, por la intensa publicación de malas noticias en los medios de comunicación
3. Asimetría emotiva entre lo malo y lo bueno
4. Asimetría temporal entre lo malo y lo bueno
miércoles, agosto 08, 2018
Teoría de los Juegos
lunes, julio 30, 2018
Sobre la Felicidad
¡Sobre la Felicidad!
Yuval Noah Harari. De animales a dioses (página 429 y 434)
Estudiar el grado de felicidad de la gente, preguntando si es feliz o no, se basa en un supuesto o hipótesis de ideología liberal que cree que la felicidad es algún tipo de sensación subjetiva que incluye ya sea el sentir sensaciones agradables o el haber encontrado significado a la vida.
El liberalismo santifica los sentimientos subjetivos de los individuos. Considera que los sentimientos son la fuente suprema de la autoridad: lo que es bueno y malo, lo que es bello y feo, lo que debería ser o no ser, todo está determinado por lo que cada uno siente.
La política liberal se basa en la idea de que los votantes saben lo que hacen. La economía liberal, se basa en la idea de que el cliente siempre tiene la razón. El arte liberal, declara que la belleza está en el ojo del observador. Las escuelas y universidades liberales, enseñan a los alumnos a pensar por sí mismos. La publicidad liberal, nos dice “¡Simplemente, hágalo! Las películas y canciones populares, nos adoctrinan constantemente con frases como: “Sé fiel a ti mismo”, “Escúchate a ti mismo”, “Sigue los dictados de tu corazón”
La gente que ha crecido desde la infancia incorporando los principios liberales es propenso a creer que la felicidad es un sentimiento subjetivo y que cada individuo es quien mejor conoce si es feliz o desgraciado. “Pero esta opinión es exclusiva del liberalismo”. La mayoría de las religiones o ideologías a lo largo de la historia desconfiaban de los sentimientos y preferencias de la persona ordinaria. Consideraban que la persona promedio es ignorante de su verdadero yo, y por lo tanto es probable que ignore la felicidad verdadera.
Según el budismo, la raíz del sufrimiento no es ni la sensación de dolor ni la tristeza, ni siquiera la falta de sentido de la vida. El origen real del sufrimiento es la búsqueda continua e inútil de sensaciones fugases, que hace que estemos en un estado de tensión constante, de desazón y de insatisfacción. Debido a esta búsqueda, la mente nunca está satisfecha. La gente se libera del sufrimiento, no cuando experimenta este o aquel placer pasajero, sino cuando comprende la naturaleza no permanente de todas sus sensaciones y deja de anhelarlas. Este es el objetivo de la práctica budista de meditación.
Para Buda, la felicidad es independiente de las condiciones externas y también de nuestros sentimientos internos. Cuanta más importancia damos a nuestras sensaciones, más las anhelamos y más sufrimos. La recomendación de Buda fue detener no solo la búsqueda de los logros externos, sino también la búsqueda de los sentimientos internos. La mayoría de la gente se identifica equivocadamente con sus sentimientos, pensamientos, gustos y aversiones. Quizá no sea tan importante que las expectativas de la gente se cumplan y que gocen de sensaciones placenteras. La principal cuestión es si las personas conocen la verdad acerca de sí mismo.
Yuval Noah Harari. De animales a dioses (página 429 y 434)
Estudiar el grado de felicidad de la gente, preguntando si es feliz o no, se basa en un supuesto o hipótesis de ideología liberal que cree que la felicidad es algún tipo de sensación subjetiva que incluye ya sea el sentir sensaciones agradables o el haber encontrado significado a la vida.
El liberalismo santifica los sentimientos subjetivos de los individuos. Considera que los sentimientos son la fuente suprema de la autoridad: lo que es bueno y malo, lo que es bello y feo, lo que debería ser o no ser, todo está determinado por lo que cada uno siente.
La política liberal se basa en la idea de que los votantes saben lo que hacen. La economía liberal, se basa en la idea de que el cliente siempre tiene la razón. El arte liberal, declara que la belleza está en el ojo del observador. Las escuelas y universidades liberales, enseñan a los alumnos a pensar por sí mismos. La publicidad liberal, nos dice “¡Simplemente, hágalo! Las películas y canciones populares, nos adoctrinan constantemente con frases como: “Sé fiel a ti mismo”, “Escúchate a ti mismo”, “Sigue los dictados de tu corazón”
La gente que ha crecido desde la infancia incorporando los principios liberales es propenso a creer que la felicidad es un sentimiento subjetivo y que cada individuo es quien mejor conoce si es feliz o desgraciado. “Pero esta opinión es exclusiva del liberalismo”. La mayoría de las religiones o ideologías a lo largo de la historia desconfiaban de los sentimientos y preferencias de la persona ordinaria. Consideraban que la persona promedio es ignorante de su verdadero yo, y por lo tanto es probable que ignore la felicidad verdadera.
Según el budismo, la raíz del sufrimiento no es ni la sensación de dolor ni la tristeza, ni siquiera la falta de sentido de la vida. El origen real del sufrimiento es la búsqueda continua e inútil de sensaciones fugases, que hace que estemos en un estado de tensión constante, de desazón y de insatisfacción. Debido a esta búsqueda, la mente nunca está satisfecha. La gente se libera del sufrimiento, no cuando experimenta este o aquel placer pasajero, sino cuando comprende la naturaleza no permanente de todas sus sensaciones y deja de anhelarlas. Este es el objetivo de la práctica budista de meditación.
Para Buda, la felicidad es independiente de las condiciones externas y también de nuestros sentimientos internos. Cuanta más importancia damos a nuestras sensaciones, más las anhelamos y más sufrimos. La recomendación de Buda fue detener no solo la búsqueda de los logros externos, sino también la búsqueda de los sentimientos internos. La mayoría de la gente se identifica equivocadamente con sus sentimientos, pensamientos, gustos y aversiones. Quizá no sea tan importante que las expectativas de la gente se cumplan y que gocen de sensaciones placenteras. La principal cuestión es si las personas conocen la verdad acerca de sí mismo.
sábado, abril 28, 2018
JUAN B CABALLERO (Alicante España)
¿Qué tipo de Clínico necesitamos para el futuro?
De la sociedad del conocimiento hay que destacar dos aspectos: por una parte, la distribución del saber es diferente de la tradicional, en el sentido de que la sociedad del conocimiento tiene más saberes en común pero los hombres son menos sabios en el sentido de control o comprensión de su mundo. Trasladando esto a la clínica puede decirse que, como médicos, somos más poderosos porque podemos usar más el inmenso conocimiento colectivo en beneficio de nuestros pacientes, pero somos más desvalidos –o ignorantes- porque en modo alguno podríamos saber individualmente todo lo que precisamos para nuestro desempeño.
Por otra parte, la propia utopía colectiva del conocimiento –y por lo tanto de la evidencia- ha sufrido una profunda transformación en los últimos años. Clásicamente creíamos que existían la ignorancia y el saber y creíamos que su relación consistía en que el aumento del saber disminuía la ignorancia. Ahora sabemos que el modelo es algo más complejo, de modo que la ganancia de saber generalmente abre nuevas preguntas o ignorancias que no imaginábamos. Tendremos, pues, dos tipos de ignorancia: la conocida en el sentido de que conocíamos su existencia (sabíamos que no sabíamos) y la ignorancia ignorada (no sabíamos que no sabíamos).
Así pues, de la clásica afirmación “necesitamos galenos que sepan manipular la incertidumbre” hay que decir ahora “necesitamos médicos que comprendan y acepten la naturaleza incompleta del conocimiento clínico, pero que sepan gestionar esa ignorancia con sabiduría”.
Bibliografía: Cuello García, Carlos A. Pérez Gaxiola Giordano. Medicina Basada en la Evidencia. Fundamentos y su enseñanza en el contexto clínico. México DF. Editorial Médica Panamericana. 2015:39
¿Qué tipo de Clínico necesitamos para el futuro?
De la sociedad del conocimiento hay que destacar dos aspectos: por una parte, la distribución del saber es diferente de la tradicional, en el sentido de que la sociedad del conocimiento tiene más saberes en común pero los hombres son menos sabios en el sentido de control o comprensión de su mundo. Trasladando esto a la clínica puede decirse que, como médicos, somos más poderosos porque podemos usar más el inmenso conocimiento colectivo en beneficio de nuestros pacientes, pero somos más desvalidos –o ignorantes- porque en modo alguno podríamos saber individualmente todo lo que precisamos para nuestro desempeño.
Por otra parte, la propia utopía colectiva del conocimiento –y por lo tanto de la evidencia- ha sufrido una profunda transformación en los últimos años. Clásicamente creíamos que existían la ignorancia y el saber y creíamos que su relación consistía en que el aumento del saber disminuía la ignorancia. Ahora sabemos que el modelo es algo más complejo, de modo que la ganancia de saber generalmente abre nuevas preguntas o ignorancias que no imaginábamos. Tendremos, pues, dos tipos de ignorancia: la conocida en el sentido de que conocíamos su existencia (sabíamos que no sabíamos) y la ignorancia ignorada (no sabíamos que no sabíamos).
Así pues, de la clásica afirmación “necesitamos galenos que sepan manipular la incertidumbre” hay que decir ahora “necesitamos médicos que comprendan y acepten la naturaleza incompleta del conocimiento clínico, pero que sepan gestionar esa ignorancia con sabiduría”.
Bibliografía: Cuello García, Carlos A. Pérez Gaxiola Giordano. Medicina Basada en la Evidencia. Fundamentos y su enseñanza en el contexto clínico. México DF. Editorial Médica Panamericana. 2015:39
miércoles, septiembre 20, 2017
miércoles, agosto 23, 2017
miércoles, mayo 03, 2017
La cuarta revolución industrial / Klaus Schwab
1. Schwab, Klaus. La cuarta revolución industrial / Klaus Schwab. Buenos Aires : Debate, 2017.
Contexto histórico
La palabra “revolución” indica un cambio abrupto y radical. Se origina cuando nuevas tecnologías y formas novedosas de percibir el mundo desencadenan un cambio profundo en los sistemas económicos y las estructuras sociales.
El primer cambio profundo en nuestra manera de vivir – la transición del forrajero a la agricultura – ocurrió hace aproximadamente 10.000 años y fue posible gracias a la domesticación de animales. La revolución agrícola combinó los esfuerzos de los animales con los de los seres humanos con vista a la producción, el transporte y la comunicación. Esto facilito el asentamiento humano, urbanización y surgimiento de ciudades.
La revolución agrícola fue seguida por una serie de revoluciones industriales que comenzaron en la segunda mitad del siglo XVIII. Estas marcaron la transición de la energía muscular a la mecánica y evolucionaron hasta las que existen hoy.
1. Primera Revolución Industrial: La primera revolución industrial abarcó aproximadamente desde 1760 hasta más o menos 1840. Fue desencadenada por la construcción del ferrocarril y la invención del motor de vapor alimentado a carbón qué marcó el comienzo de la producción mecánica y originó las primeras fábricas de hilados.
2. Segunda Revolución Industrial: Entre fines del siglo XIX y principio del XX, hizo posible la producción en masa, fomentada por el advenimiento de la electricidad y la cadena de montaje. Aparece el teléfono, la radio, la televisión, la máquina de escribir eléctrica, la calculadora, el petróleo, el automóvil y la producción en serie. La convergencia de las revoluciones en los campos de la energía y de la comunicación no solo cambia los roles y las relaciones sociales, sino también la consciencia humana.
3. Tercera Revolución Industrial: Se inicia en la década de 1960, se la conoce como revolución digital o del ordenador, porque fue catalizada por el desarrollo de los semiconductores, la computación, la informática personal e Internet (1990).
4. Cuarta Revolución Industrial: Basada en la revolución digital, se caracteriza por un internet ubicuo y móvil, sensores más pequeños y potentes, impresora 3D (fabricación aditiva vs sustractiva), inteligencia artificial, aprendizaje de las máquinas, secuenciación genética, nanotecnología, energía renovable y computación cuántica. El objetivo final busca automatizar y robotizar la humanidad a través de la interacción física, digital y biológica.
Razones de porqué la cuarta revolución industrial está en marcha:
1. Velocidad: se están generando cambios a un ritmo exponencial no lineal.
2. Amplitud y profundidad: La revolución digital más la combinación de múltiples tecnologías están llevando a cambios de paradigmas en la economía, la sociedad y las personas. No solo está cambiando el “qué” y el “como”, sino el “quienes somos”.
3. Impacto de los sistemas: Hay transformación de sistemas complejos entre y dentro de los países, empresas, industria y sociedad en su conjunto.
sábado, marzo 25, 2017
martes, enero 31, 2017
¿Para Qué Estudiar?
Rodrigo Quian Quiroga en su libro “Borges y la Memoria” de editorial
Sudamericana, año 2011 página 186, formula una pregunta muy interesante. ¿Qué
sentido tiene estudiar si la gran mayoría de lo que estudiamos se perderá en el
olvido? Y se responde diciendo: “Por suerte, tantas horas de estudio no fueron
en vano debido a que las memorias episódicas (de eventos, cosas que nos pasan)
genera memorias semánticas (de conceptos). Por ejemplo, no recuerdo ninguna de
las clases en las que estudié integrales en Análisis Matemático I, pero sí
recuerdo como integrar. He olvidado los episodios, pero ha quedado el
concepto”.
La respuesta lleva implícita algunas nociones básicas sobre memoria, como
que existen conceptos que son indelebles y que para generar nueva memoria es
indispensable poseer memoria previa. Probablemente esto último sea el motivo
por el cual los niños menores de dos años no generan memoria explícita a largo
plazo, no tienen memoria previa con que asociar las nuevas. Para que se genere
nueva memoria es necesario poseer memoria previa, al niño le lleva dos años
generarla. La memoria se genera asociando conceptos.
Esto explica porque es importante estudiar y no solo temas
específicos. Estudiar es la forma de enriquecer nuestra memoria semántica o enciclopedia
de conceptos, lo que facilitará la creación de nuevas memorias. Cuando más rica
es nuestra red conceptual más se posibilita la generación de nuevas redes
conceptuales. Explica también porque, solo el que sabe pregunta.
jueves, septiembre 15, 2016
THOMAS PIKETTY
EL CAPITAL EN EL SIGLO XXI
INTRODUCCIÓN
¿Un Debate Sin Fuentes?
INTRODUCCIÓN
¿Un Debate Sin Fuentes?
Durante
mucho tiempo los debates intelectuales y políticos sobre la distribución de la
riqueza se
alimentaron
de muchos prejuicios y de muy pocos hechos.
Desde
luego, cometeríamos un error al subestimar de los conocimientos intuitivos que
cada
persona
desarrolla acerca de los ingresos y de la riqueza de su época, sin marco
teórico alguno y
sin
ninguna estadística representativa. Veremos, por ejemplo, que el cine y la
literatura –en
particular
la novela del siglo XIX‐ rebosan de
informaciones sumamente precisas acerca de los
niveles
de vida y fortuna de los diferentes grupos sociales, y sus implicaciones en la
vida de cada
uno.
Las novelas de Jane Austen y Balzac, en particular, presentan cuadros pasmosos
de la
distribución
de la riqueza en el Reino Unido y Francia en los años de 1790 a 1830. Los dos
novelistas
poseían un conocimiento íntimo de la jerarquía de la riqueza en sus respectivas
sociedades;
comprendían sus fronteras secretas, conocían sus implacables consecuencias en
la
vida
de esos hombres y mujeres, incluyendo sus estrategias maritales, sus esperanzas
y sus
desgracias;
desarrollaron sus implicaciones con una veracidad y un poder evocador que no
lograría
igualar
ninguna estadística, ningún análisis erudito.
En
efecto, el asunto de la distribución de la riqueza es demasiado importante como
para dejarlo
solo
en manos de economistas, los sociólogos, los historiadores y los demás
filósofos. Atañe a todo
el
mundo, y más vale que así sea. La realidad concreta y burda de la desigualdad
se ofrece a la
vista
de todos los que la viven, y suscita naturalmente juicios políticos tajantes y
contradictorios.
Campesino
o noble, obrero o industrial, sirviente o banquero: desde su personal punto de
vista,
cada
uno ve las cosas importantes sobre las condiciones de la vida de unos y otros,
sobre las
relaciones
de poder y de dominio entre los grupos sociales, y se forja su propio concepto
de lo que
es
justo y de lo que no lo es. El tema de la distribución de la riqueza tendrá
siempre una dimensión
eminentemente
subjetiva y psicológica, que de modo irreductible genera conflicto político y
que
ningún
análisis que se diga científico podría apaciguar. Por fortuna, la democracia
jamás será
remplazada
por la república de los expertos.
Por
ello, el asunto de la distribución también merece ser estudiado de modo
sistemático y
metódico.
A falta de fuentes, métodos, conceptos definidos con precisión, es posible
decir
cualquier
cosa y su contrario. Para algunos las desigualdades son siempre crecientes, y
el mundo
cada
vez más injusto, por definición. Para otros las desigualdades son naturalmente
decrecientes,
o
bien se armonizan de manera espontánea, y ante todo no debe hacerse nada que
pueda
perturbar
ese feliz equilibrio. Frente a este diálogo de sordos, en el que a menudo cada
campo
justifica
su propia pereza intelectual mediante la del campo contrario, hay un cometido
para un
procedimiento
de investigación sistemática y metódica, aun cuando no sea plenamente
científico.
El
análisis erudito jamás pondrá fin a los violentos conflictos políticos
suscitados por la
desigualdad.
La investigación en ciencias sociales es y será siempre balbuceante e
imperfecta; no
tiene
la pretensión de transformar la economía, la sociología o la historia en
ciencia exactas, sino
que,
al establecer con paciencia hechos y regularidades, y al analizar con serenidad
los
mecanismos
económicos, sociales y políticos que sean capaces de dar cuenta de éstos, puede
procurar
que el debate democrático esté mejor informado y se centre en las preguntas
correctas;
además,
puede contribuir a redefinir siempre los términos del debate, revelar las
certezas
estereotipadas y las
imposturas, acusar y cuestionarlo todo siempre……..
THOMAS PIKETTY. EL CAPITAL EN EL SIGLO XXI. Bs.As. Fondo de Cultura Económica, 2014: 15-16
domingo, abril 03, 2016
PREGUNTAS SOBRE SEMIOLOGÍA MÉDICA
Alumnos de 3° año de Medicina de la UNNE preguntando sobre Semiología Médica, materia que comenzaban a cursar en el mes de marzo de 2010
Preguntas formuladas por los alumnos
Preguntas formuladas por los alumnos
lunes, febrero 22, 2016
PENSAMIENTO CIENTÍFICO
Tener una formación científica no es
solo un instrumento para hacer ciencia, sino también un referente cultural. La
lógica científica, es más que un método, es una cultura, por eso el aprendizaje
del método no lo es todo. La cultura científica sirve para ejercer dialécticamente
cualquier actividad de la vida.
El pensamiento científico se puede
aprender, cultivar y aplicar pero es importante tener presente que la mente
humana, por su naturaleza, no está hecha para pensar de esta manera pero tiene
una capacidad sorprendente para aprender maneras nuevas de pensar.
El pensamiento científico comienza con
la adquisición de los conocimiento básicos acumulados durante años y continua
con la observación de los fenómenos naturales, formulación de hipótesis que
expliquen lo que se observa (conjetura creativa), experimentación (donde se
pone a prueba la hipótesis), análisis (según las reglas de las estadísticas) y síntesis
de los resultados con inferencia de la conclusión.
El método científico comienza con una
amplia base de conocimientos y comprensión de los hechos y contornos del
problema que intentamos abordar. Solo entonces se plantean las hipótesis. Es
aquí cuando se recurre a la imaginación y se genera posibles líneas de
investigación. Nada surge por azar, todos los escenarios y explicaciones
posibles surgen de esa base inicial de conocimientos y de observación. El
siguiente paso será comprobar nuestra hipótesis.
En resumen el método científico consiste
en entender y plantear el problema, observar, imaginar hipótesis, comprobar y
deducir.
El pensamiento científico se caracteriza
por su escepticismo, su mentalidad inquisitiva y curiosa en relación con el
mundo. Nada se acepta porque sí. Todo se examina y se considera antes de ser
aceptado. En estado natural nuestra mente se resiste a ese enfoque, está
programada para aceptar todo lo que le llegue. Primero creemos, y si dudamos lo
hacemos después. Si se tratara de un
test del tipo verdadero / falso la respuesta por defecto sería verdadero. No
hace falta esfuerzo alguno para seguir dándolo todo por verdadero, pero pasar a
darlo por falso exige vigilancia, tiempo y energía, exige ese paso extra de
comprobar y refutar.
Para pensar científicamente se necesita atención
plena (mindfulness), motivación (que implica voluntad y dedicación) y practicar
mucho esta forma de ver el mundo. Pensar científicamente exige la reflexión
frente a la acción refleja, exige anular el piloto automático.
Bibliografía
1. Ander-Egg,
Ezequiel. Métodos y Técnicas de Investigación Social. Acerca del
conocimiento y del pensar científico. Buenos Aires : Editorial
Distribuidora Lumen SRL, 2001. ISBN 987-00-020-7.
2. Bunge, Mario. La Ciencia. Su Método Y Su
Filosofía. Buenos Aires : Editorial Sudamericana S.A., 1995. ISBN
950-07-1043-9.
3. Konnikova, María. ¿Cómo pensar como Sherlock
Holmes? Barcelona : Paidós, 2013. ISBN 978-84-493-2901-2.
4. Kahneman, Daniel. Pensar rápido, pensar
despacio. Buenos Aires : Debate, 2012. ISBN 978-987-1786-40-4.
5. C-Soriguer Escofet, Federico J. El Médico y el
Científico. Madrid : Ediciones Díaz de Santos, 2005. ISBN
84-7978-702-3.
jueves, enero 22, 2015
Grupos Inteligentes
Steven Pinker twiteó el día 18 de enero de 2015 a las 08:00 hs. un artículo del NYT donde Anita
Woolley, Thomas Malona y Christopher Chabris hablan de las características que
definen a los grupos inteligentes y señalan específicamente tres:
- Sus miembros han contribuido de manera más equitativa a las discusiones del equipo y no dejaron que una o dos personas dominen el grupo
- Sus miembros lograron mejores resultados en una prueba llamada lectura de la mente en los ojos
- Los equipos con más mujeres superan en inteligencia grupal a los equipos con más hombres o con un número igual de hombres y mujeres y se explica en parte porque las mujeres son mejores en lectura de la mente que los hombres.
The New Yorck Times Jan. 16, 2015. WhySome Teams Are Smarter Than Others
martes, enero 13, 2015
REFORMAR EL PENSAMIENTO
Edgar Morín en su libro “La cabeza bien puesta” nos dice que
la reforma del pensamiento generará:
- Un pensamiento del contexto y de lo complejo
- Un pensamiento que vinculará y afrontará la falta de certeza
- Un pensamiento que remplazará la causalidad unilineal y unidireccional por una causalidad circular y multirreferencial
- Un pensamiento que corregirá la rigidez de la lógica clásica por medio de una dialógica capaz de concebir nociones al mismo tiempo complementarias y antagónicas
- Un pensamiento que completará el conocimiento de la integración de las partes en un todo por medio del reconocimiento de la integración del todo dentro de las partes
- Un pensamiento que unirá la explicación a la comprensión en el análisis de todos los fenómenos humanos
Edgardo Marecos agrega que esta reforma del pensamiento deberá llegar al músculo para terminar en la acción.
martes, octubre 21, 2014
EVALUACIÓN EDUCACIONAL
Curso de Posgrado en Docencia Universitaria con Orientación en Salud
UCAMI - UNNE
Posadas Misiones Argentina
Evaluación Educacional
Miguel H Ramos
Medicina I Facultad de Medicina
UNNE Argentina
domingo, septiembre 21, 2014
domingo, agosto 24, 2014
PERCEPCIÓN Y MEMORIA
Percepción y Memoria
Curso de Posgrado en Docencia Universitaria con Orientación en Salud
UNNE - UCAMI
Posadas Misiones
22/08/14
Curso de Posgrado en Docencia Universitaria con Orientación en Salud
UNNE - UCAMI
Posadas Misiones
22/08/14
domingo, junio 08, 2014
Caso Clínico 2014
Insuficiencia Cardíaca: Caso Clínico
Programa de Formación Continua en Clínica Médica
Facultad de Medicina
UNNE
Corrientes Argentina
Programa de Formación Continua en Clínica Médica
Facultad de Medicina
UNNE
Corrientes Argentina
domingo, mayo 25, 2014
domingo, abril 27, 2014
jueves, abril 10, 2014
domingo, marzo 30, 2014
MAPAS CONCEPTUALES
Curso de Posgrado en Docencia Universitaria con Orientación en Salud
Mapas Conceptuales
Facultad de Medicina UNNE - UCAMI
Mapas Conceptuales
Facultad de Medicina UNNE - UCAMI
sábado, marzo 22, 2014
miércoles, febrero 19, 2014
ILUSIÓN DE CAUSALIDAD
En la
ilusión de causa, subyacen distintas tendencias innatas que interrelacionadas provocan que la mayoría
de las personas caigan presa de ella independientemente de su nivel cultural.
Estas surgen del hecho de que nuestra mente tiene la predisposición a detectar
sentido a partir de ciertos patrones, a inferir relaciones causales de las
coincidencias y a asumir que los acontecimientos anteriores causan los
posteriores.
Christopher
Chabris y Daniel Simons (1) en su libro “El
gorila invisible”, dedican un capítulo a
el salto a la conclusión y atribuyen la ilusión de causa a:
1. 1. Atracción
intrínseca hacia las narraciones cronológicas
2. 2. Mecanismos
exagerado de detección de patrones
3. 3. Salto
injustificado de la correlación a la causa. Salto a la conclusión
Atracción intrínseca hacia las narraciones cronológicas.
Los relatos personales son más
memorables y se adhieren a nuestra mente durante más tiempo que los datos
abstractos. Los casos individuales cronológicamente coherentes permanecen en
nuestra mente; las estadísticas y promedios no. Las anécdotas de por sí son más
persuasivas que las estadísticas. Por ejemplo, un problema central para
combatir las anécdotas médicas es que en cualquier tratamiento hay personas que
mejoran y otras no. Y tendemos a recordar únicamente los primeros casos y a
suponer que el tratamiento fue la causa. Lo que por lo general no hacemos es
comparar las tasas de mejoría con y sin este. Puede ser difícil superar una
creencia que se ha formado a partir de relatos conmovedores. Nuestro cerebro
evolucionó bajo condiciones en las cuales la única evidencia de que disponíamos
era la que experimentábamos nosotros mismos y la que escuchábamos de otros en
quienes confiábamos. Nuestros ancestros carecían de accesos a grandes conjuntos
de información, estadísticas y métodos
experimentales.
Mecanismos exagerados de detección de patrones
La
percepción de las formas constituye una de las facultades más importantes que
nos permiten percibir el mundo que nos rodea. Los órganos de los sentidos nos
proporcionan una serie de datos incoordinados y es el cerebro, al relacionar
entre sí los elementos, el que adjudica significado a la información
registrada. Los representantes de la escuela berlinesa de la psicología de la
Gestalt descubrieron una serie de leyes que en su opinión, rigen el proceso
perceptivo y justifican su idea básica que estriba en que, el todo es más que
la suma de las partes.
La
percepción de patrones es central en nuestras vidas, podemos reconocer a un
amigo que camina por la calle exclusivamente a partir de su patrón de
movimiento. Nuestro sistema visual tiene un problema difícil que solucionar en
lo que hace a reconocer caras, objetos y palabras. De todas maneras en tan solo
una décima de segundo, nuestro cerebro puede distinguir un rostro de otros
objetos. Pero ver objetos que se asemejan a rostros induce una actividad en un
área del cerebro denominada circunvolución fusiforme, que es altamente sensible
a los rostros reales. Inmediatamente de ver un objeto que se asemeja a un
rostro, nuestro cerebro lo trata como si lo fuera y lo procesa de modo
diferente a como procesa otros objetos. Algunos de los ejemplos más notables de
percepción fallida de patrones incluyen la detección de rostros en lugares
inusuales, como ver el rostro de Jesús en una montaña nevada.
Los médicos
buscan combinación de síntomas que forman un patrón, lo que les permite inferir
una causa y hacer el diagnóstico. No podemos evitar no ver sino patrones en el
mundo y hacer predicciones sobre la base de ellos. Pero a veces, creemos ver
patrones donde no los hay, y donde sí existen los percibimos mal. Tendemos en
forma sistemática a percibir lo regular en lugar de lo azaroso y a inferir
causas más que coincidencias. Y, en general, desconocemos por completo esas
tendencias. La ilusión de causa surge cuando vemos patrones en lo azaroso.
Además nuestras creencias causales intuitivas nos llevan a percibir patrones
acordes a ellas. La tendencia de la mente humana a percibir de manera
indiscriminada patrones visuales de modo azaroso recibe el nombre de
“pareidolia”.
Salto injustificado de la correlación a la causa. Salto a la conclusión
Temple
Grandin y Catherine Johnson (2) en su libro ”Interpretar
a los animales”, nos explican los
detalles de cómo todos los animales y seres humanos poseen la tendencia innata
a la confirmación. Somos propensos a creer que si dos fenómenos ocurren de
forma casi simultánea no es una casualidad, sino que el primer suceso es la
causa del segundo.
Por ejemplo,
si metemos a una paloma en una jaula con un interruptor que se enciende justo
antes que aparezca un poco de comida, la paloma empezará enseguida a picotear
el interruptor para obtener comida. Lo hace porque su tendencia a la confirmación
la induce a creer que el primer suceso (el interruptor que se enciende) causa
el segundo (la aparición de la comida). La paloma suele picotear el interruptor
un par de veces, la comida aparece –porque siempre lo hace cuando se enciende
el interruptor – y entonces llega a la conclusión de que picotear el
interruptor cuando está encendido causa la aparición de la comida.
La tendencia
a la confirmación está incluida en el cerebro animal y humano, y nos ayuda a
aprender. Aprendemos porque nuestra única suposición es que, si al suceso 1 lo
sigue directamente el suceso 2, entonces el suceso 1 causó el suceso 2. Nuestra
suposición por defecto no es que el suceso 1 y el suceso 2 hayan ocurrido al
mismo tiempo por casualidad. La casualidad es, en realidad, un concepto muy
avanzado tanto para los animales como para las personas. La estadística nos
enseña que una correlación no es automáticamente una causa, pero nuestros
cerebros están conectados para ver las correlaciones como causa.
Hacer
conexiones causales infundadas da origen a la superstición. Es probable que
muchas supersticiones se deban a una asociación accidental entre dos cosas que
en realidad no están relacionadas.
Casualmente
uno lleva puesta la camisa azul el día que aprobó el examen de matemáticas y
tal vez llevara también la camisa azul el día que ganó un premio en el parque
de diversiones, así que ahora cree que la azul es su camisa de la suerte.
La gente y
los animales crean supersticiones del mismo
modo. Nuestros cerebros nos permiten ver conexiones y correlaciones, no
coincidencias y casualidades. Nuestros cerebros están conectados para creer que
una correlación también es una causa.
La única
manera de comprobar de forma definitiva si una asociación es causal es hacer un
experimento. En donde se varía un factor en forma sistemática, conocido como
variable independiente, para ver su efecto sobre otro factor, la variable
dependiente. Limitarse a medir dos efectos y mostrar que ocurren a la vez no
implica que uno sea la causa del otro. Inferir causalidad de manera crítica
depende de la aleatoriedad. Sin realizar el experimento y estimar la
aleatoriedad, la asociación puede ser el mero equivalente científico de una
coincidencia. Correlación no implica causalidad. Es importante tenerlo presente
porque funciona contra la ilusión de causa. Es particularmente difícil
internalizarlo, y conocer el principio en abstracto no contribuye en mucho a
inmunizarnos contra el error.
Sobre la
percepción de causalidad Daniel Kahneman (3) señala que si un
primer objeto se halla en movimiento e inmediatamente comienza a moverse un
segundo objeto vecino aún sin contacto físico real la poderosa ilusión de
causalidad nos hace creer que si el segundo objeto empieza a moverse
inmediatamente es por causa del primer objeto. Y que algunos experimentos han
demostrado que niños de seis meses ven la secuencia se sucesos como una
relación causa efecto, y manifiestan sorpresa cuando la secuencia es alterada.
Es evidente que estamos predispuestos desde que nacemos a tener impresiones de
causalidad.
La gente
tiende a aplicar el pensamiento causal de manera inapropiada a situaciones que
requieren un razonamiento estadístico. Desafortunadamente el sistema 1
(pensamiento rápido) no tiene capacidad para este modo de razonar. Pero el
sistema 2 (pensamiento lento) puede aprender a pensar estadísticamente, pero
pocas personas reciben la capacidad necesaria. La medida del éxito del Sistema
1 es la coherencia de la historia que se ocupa de crear. La cantidad y la
cualidad de los datos en los que la historia se basa son en gran parte
irrelevantes. Cuando la información es escasa, cosa que comúnmente ocurre, el
Sistema 1 opera como una máquina de saltar a las conclusiones. Lo que importa
para una buena historia es la consistencia de la información, no que sea
completa. A menudo conocer poco hace más fácil encajar cualquier cosa que
conozcamos en un diseño coherente pero puede originar sesgos cognitivos que surgen por la confianza excesiva, efectos
marco y tasa base ignorada.
La
dificultad que tenemos con la regularidad estadística es que esta demanda un
enfoque diferente. En vez de centrarse en la manera que se produjo el suceso en
cuestión, el punto de vista estadístico lo relaciona con lo que podría haber
sucedido en lugar de lo que sucedió. Nada en particular hizo que se produjera
lo que se produjo; la posibilidad vino dada entre sus alternativas y trata de
demostrar la ocurrencia por azar. Nuestra predilección por el pensamiento
causal nos expone a serios errores en la evaluación de la aleatoriedad de
sucesos realmente aleatorios.
En 1985 la
investigación de Thomas Gilovich, Robert
Vallone y Amos Tversky (4) originó un revuelo
al analizar miles de secuencias de lanzamientos en el basquetbol porque condujo
a una conclusión decepcionante: no hay algo así como una buena mano, buena
tirada o buena racha en el basquetbol profesional, ni en los lanzamientos desde
el campo ni en las faltas. Por supuesto, algunos jugadores son más precisos que
otros, pero la secuencia de logros y lanzamientos fallidos satisface todos los
test de aleatoriedad. La buena racha está enteramente en los ojos de los
espectadores, que con demasiada rapidez perciben orden y causalidad en la
aleatoriedad. En fenómeno de la “mano caliente” o de la “buena mano” es una
ilusión cognitiva masiva y extendida. Estamos demasiados dispuestos a rechazar
la creencia de que mucho de lo que vemos en la vida es azar. La "falacia
de la mano caliente" (en ingles “Hot - Hand Fallacy”) es la creencia
errónea de que una persona que ha experimentado el éxito con un evento al azar
tiene una mayor posibilidad de un mayor éxito en los intentos adicionales. La
ley de los pequeños números origina confianza exagerada en las muestras
pequeñas. Prestamos más atención al contenido de los mensajes que a la
información sobre su fiabilidad, y como resultado terminamos adoptando una
visión del mundo que nos rodea más simple y coherente de lo que justifican los
datos.
Edgardo Marecos (5) en su trabajo, “La
causalidad, casualidad y la medicina”, nos recuerda los criterios epidemiológicos
de causalidad que fueran propuestos en 1965 por Sir Austin Bradford Hill y que
siguen hoy vigentes:
1. 1. Temporalidad
o secuencia temporal: el criterio se refiere a que el factor analizado antecede
en el tiempo a la aparición o desarrollo de un efecto.
2. 2. Intensidad
o fuerza de la asociación: criterio relacionado con
aquellos indicadores epidemiológicos que valoran la fuerza o intensidad de la
relación estadística entre una causa y su efecto.
3. 3. Gradiente biológico: este criterio
sustenta que a mayor exposición, mayor probabilidad de ocurrencia del efecto..
4. 4. Especificidad: criterio que nos dice que cuando más específica es la relación entre una
causa y su efecto mayor es la probabilidad de una relación causal. La
causalidad es probable si la población es específica, el sitio es específico y
no hay otra explicación que la justifique
5. 5. Verosimilitud
o Plausibilidad biológica: este criterio se refiere a que existe un mecanismo
que explica la relación entre el factor analizado y el efecto con el que se
asocia.
6. 6. Coherencia:
se refiere a que la coherencia entre los resultados epidemiológicos y de
laboratorio aumenta la probabilidad de un efecto, no debiendo entrar además en
conflicto con lo conocido y aceptado.
7. 7. Analogía:
se refiere a que efectos similares pueden ser considerados como aval.
8. 8. Experimento:
criterio que apela la posibilidad de la evidencia experimental tanto para la
exposición a la causa como para cesación de la misma.
9. 9. Consistencia:
el criterio se cumple cuando se obtienen resultados semejantes por diversos
investigadores, o utilizando diferentes metodologías
Conclusión: Somos buscadores de patrones,
creyentes en un mundo coherente en el que las regularidades no se producen
accidentalmente, sino cómo efecto de la causalidad mecánica o de la intención
de alguien. No esperamos ver una regularidad producida por un proceso
aleatorio. La difundida mala comprensión de la aleatoriedad tiene a veces
consecuencias significativas. No hay duda de que un director ejecutivo es
oficialmente responsable del rendimiento de una empresa, pero atribuir los
éxitos y los fracasos de una empresa a la persona que está en el lugar más alto
es una ilustración clásica de la ilusión de causa. Saltar a la conclusión es un
deporte que en el mundo de nuestra imaginación es más seguro de lo que es en la
realidad.
Bibliografía
1. Chabris,
Christopher y Simons, Daniel. El
gorila invisible: y otra maneras en las que nuestra intuición nos engaña. Buenos Aires : Siglo Veintiuno Editores, 2011.
págs. 181-218. ISBN 978-987-629-168-2.
2. Grandin, Temple y
Johnson, Catherine. Interpretar a los animales: como el autismo puede
ayudar a comprender su comportamiento. Buenos Aires : Del Nuevo
Extremo: RBA, 2006. págs. 111-114. ISBN 987-1068-98-0.
3. Kahneman, Daniel.
Pensar rápido, pensar despacio. Buenos Aires : Debate, 2012. págs. 147-160. ISBN
978-987-1786-40-4.
4. The hot hand in Basketbal: On the misperception of
random sequencesl. Gilovich, T, Vallone, R y Tversky, A. 1985,
Cognitive Psychology, Vol. 17, págs. 295-314.
5. La causalidad, la
casualidad y la medicina. Marecos, Edgardo A. Corrientes :
Facultad de Medicina UNNE, Febrero de 2001, Revista de posgrado de la Cátedra
VIa Medicina ,págs. 14-20.
lunes, diciembre 09, 2013
CULTURA Y EVOLUCIÓN
Los trabajos
de Pagel Mark y Gazzaniga Michael me permitieron relacionar conceptos que no
los tenía conectado, naciéndome la necesidad de transcribir los más
significativos a los fines de ordenar mis ideas sobre evolución cultural:
Sin duda, la
cultura nos hizo humanos. La capacidad para la cultura hace única a la especie
humana. Su estrategia para sobrevivir consiste en la transmisión de tecnología
y habilidades.
Nuestra identidad cultural descansa sobre dos
pilares fundamentales con gran potencial evolutivo: El aprendizaje social y la
Teoría de la mente. Por medio del
aprendizaje social podemos copiar comportamientos a través de la simple
observación y por medio de la Teoría de la mente podemos atribuir estados
mentales a otros congéneres logrando adivinar o comprender sus motivaciones. La
supersociabilidad y el lenguaje surgieron como adaptaciones a la vida en el
medio social de la cultura.
El
desarrollo de la capacidad para la cultura hace 200.000 años determino nuestra
evolución (aparición del Homo Sapiens). Hace 60.000 años, el proceso evolutivo
experimentó un acelerón cuando los humanos modernos salieron del África, en
pequeñas sociedades tribales para ocupar y reconfigurar el mundo. Hace 40.000
años aconteció un cambio en el grado de selección positiva, el cual afectó el
genoma humano que coincide con el florecimiento de la cultura como refleja la
explosión de artefactos de toda índole, de obras de arte e instrumentos
musicales, así como la ocupación territorial del mundo. Estos genes de evolución
rápida constituyen nuestra predisposición genética para la cultura.
Los
científicos compararon las secuencias genéticas de personas de todo el mundo y
calcularon que hace aproximadamente 37.000 años, coincidiendo con la emergencia
de los seres humanos modernos en sentido cultural, surgió una variante genética
del gen MCPH1 cuya frecuencia creció con demasiada rapidez para ser compatible
con una deriva al azar o con migraciones de poblaciones. Esto sugiere que
experimentó una selección positiva. Y hace unos 5.800 años coincidiendo con la
expansión de la agricultura, las ciudades y el primer registro de la escritura,
surgió una variante del gen ASPM. También en este caso, las frecuencias con que
el gen se encuentra en la población son tan elevadas que indican una poderosa
selección positiva. No sabemos
si los cambios genéticos causaron los cambios culturales o si hubo sinergia.
Las
sociedades humanas evolucionaron de forma gradual por adaptación cultural
acumulativa. El conocimiento, las habilidades y las técnicas almacenan mejoras
y crecen en variedades a medida que las personas se imitan unas a otras, que
eligen y modifican las formas existentes y que combinan objetos para fabricar
otros nuevos, el resultado de todo ello es una cultura compleja y variada que hace
única a la especie humana. La historia de nuestra especie consiste en el
triunfo progresivo de la cooperación. Los humanos cooperan con individuos que
no son parientes y llevan a cabo actos de generosidad que podrían bien no ser
correspondidos. El ser humano posee una enorme orientación hacia el grupo. En
cambio en las demás especies animales, la cooperación queda confinada, por lo
general, a los parientes. La especie humana tiene la propensión a ayudar a los
extraños, por tanto el ser humano debe ser considerado “supersocial” ya que se
ha liberado de las limitaciones genéticas usuales para alcanzar el desarrollo
del altruismo.
Hace 200.000
años la capacidad de nuestros antepasados para la cultura provocó una crisis
social, a la que puso remedio la “supersociabilidad”. ¿Qué desencadenó esa
crisis? El robo visual, es decir, la habilidad de apropiarse de las ideas de
otros.
Dado que
podemos aprender con el solo esfuerzo de atender a aquello que desarrollan los demás,
el conocimiento resulta un bien al alcance de cualquiera. De esta manera las
culturas evolucionan y se adaptan.
Ocultar las
mejores innovaciones habría sido una especie de muerte evolutiva: habría
paralizado la adaptación cultural acumulativa. Para evitar ese destino
evolucionaron las reglas sociales y la psicología, fenómenos que posibilitan el
intercambio de ideas, conocimientos y técnicas sin excesivo temor a ser explotados.
Las características únicas de la psicología humana, como las normas y la moral,
las expectativas de equidad y la tendencia hacia la “agresión moralizante”
(castigar a quienes infringen los principios morales) se basan en emociones y
mecanismos que evolucionaron con el fin de vigilar a los individuos tentados de
explotar el frágil sistema cooperativo.
Nuestro
lenguaje, que es compositivo por el uso de oraciones, solo se ha demostrado en
humanos. Y evolucionó por que las formas complejas de cooperación e intercambio
que se desarrollaron para desactivar la crisis del robo visual exigían una
tecnología social con la que gestionar tratos, coordinar actividades, negociar
acuerdos y difundir la reputación. Al parecer, el lenguaje constituyó esa pieza
de tecnología social. El acuerdo cooperativo resulta posible con el lenguaje
verbal.
Los
neandertales poseían la misma versión del gen FOXP2 que los humanos actuales,
un segmento del ADN implicado en los movimientos motores precisos para hablar,
lo que sugiere que esos homínidos también poseían lenguaje. Aún así, los
informes arqueológicos poco apuntan hacia una adaptación cultural acumulativa
en los neandertales, no se han encontrado ni instrumentos musicales ni de arte relacionados
con el hombre de Neandertal. Esta falta de cultura indica que no disponían de
lenguaje. Para explicar la aparición del lenguaje debemos apuntar más allá de
la anatomía y de los genes y preguntarnos por su necesidad. Cabría esperar, que
la selección natural tendiera a difuminar las diferencias entre los humanos y que
sobrevivan los más aptos.
¿Cómo se
explica entonces la diversidad de habilidades de nuestra especie? La variedad
surge, de nuevo, como consecuencia de nuestra capacidad para la cultura. Una
vez que el sistema cooperativo posibilitó que los humanos intercambiaran
habilidades, bienes y servicios, los sujetos que se especializaron en las
tareas que mejor desempeñaban poseían mayores provisiones para comerciar con
otros. Ninguna otra especie practica la división del trabajo con individuos no
emparentados.
Las culturas
domesticaron y diferenciaron a los humanos según su talento, propiciando que
coexistieran habilidades diversas. De igual modo, los genes humanos podrían
haber experimentado una tendencia a especializarse según las oportunidades que
ofrecían las sociedades. De ser así, ello podría acarrear implicaciones
relevantes para la sociedad contemporánea originando una sociedad diferenciada
por predisposiciones genéticas y no asegurar la igualdad de oportunidades. La
historia de nuestra especie humana es el triunfo progresivo de la
cooperación sobre el conflicto a medida que sus miembros fueron reconociendo
que cooperar favorecía la obtención de una recompensa mayor.
Los genes de
evolución rápida constituyen nuestra predisposición genética para la cultura, y
pueden identificarse con los mismos métodos usados para aislar los genes
causantes de enfermedades.
Cada una de
las formas alternativas que puede tener un gen que se diferencian en su
secuencia y que se puede manifestar en modificaciones concretas de la función
de ese gen se denominan alelos o secuencias variantes. Cuando un alelo tiene un
efecto tan importante y positivo en un organismo que mejora su aptitud para la
supervivencia o le permite reproducirse más, tenemos lo que se denomina una
“selección positiva” o “selección direccional” de ese alelo. La selección
natural favorecería semejante variante, y ese alelo en particular empezaría a
ser más y más común.
Hay genes
implicados en el desarrollo del cerebro humano que determinan el número de
neuronas que tendrá el cerebro y lo grande que será. Se han identificado dos
genes que son los reguladores específicos del tamaño cerebral: MCPH1 y el ASPM.
Un defecto en cualquiera de estos dos genes provoca microcefalia primaria, un
trastorno autosómico recesivo del desarrollo neurológico, que origina
principalmente una reducción del tamaño de la corteza cerebral con retraso
mental no progresivo. Estos genes fueron estudiados por Geoffrey Woods médico y
genetista clínico de la Universidad del Hospital de St. James de Leeds,
Inglaterra quien se dio cuenta que varias de las familias pakistaníes que
atendía tenían niños con microcefalia primaria. Estas familias provenían del
valle del río Jhelum de la región de
Mirpur, en Cachemira, a quienes se les había expropiado sus tierras para construir
la represa Mangla y muchas emigraron a Yorkshire, Inglaterra por la demanda de
obreros textiles calificados.
Estos genes
han sufrido cambios significativos bajo la presión de la selección natural y
hay pruebas de una evolución acelerada tras separarse los seres humanos y los
chimpancés y aparecen como la causa del incremento del tamaño cerebral de
nuestros antepasados alcanzando los 1.340cc en el hombre actual, luego de haber experimentado
una reducción de 150cc a lo largo de la historia de la especie. Evolución
acelerada significa que estos genes eran auténticos fuera de serie, pues
producían un rasgo que otorgaba a sus poseedores una obvia ventaja competitiva.
Puesto que quien los poseía tuvo más descendencia, se convirtieron en genes
dominantes. Los investigadores actualmente aceptan que el cerebro humano sigue
evolucionando, no deja de evolucionar. Se desarrolla hasta los 45 años y nace
con un 25% de su desarrollo.
Homo
Sapiens:
Reino:
animal
Orden:
primate
Familia:
Homínidos (el primer homínido fue el Australopithecus)
Género: Homo.
Especie
humana: Homo Hábilis, Homo Erectus; Homo Neanderthal, Homo Floresiensis, Homo
Sapiens.
Primero
hombre moderno: Hombre de Cro-Magnon
Bibliografía
1. Adaptados
a la cultura. Pagel, Mark. 60, Barcelona : Prensa Científica
S.A., Mayo/Junio de 2013, Mente Y Cerebro Investigación y Ciencia, págs.
22-26. ISSN1695-0887.
2. Gazzaniga, Michael. ¿Qué nos hace humanos? La
explicación científica de nuestra singularidad como especie. Barcelona :
Ediciones Paidos Ibérica. Espasa Libros, S.L.U., 2010. págs. 24-50
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