viernes, enero 15, 2021
CIENCIA
Conceptos sobresalientes sobre ciencia
1. Las verdades o certezas científicas no
son absolutas ni dogmáticas, son provisorias y factibles de refutación.
2. Paradoja de la ciencia: toda respuesta genera al menos dos nuevas preguntas lo
que aumenta el conocimiento, pero más la ignorancia.
3. Lo más importante de la ciencia es su método, el cual está basado en como conocen los seres humanos y en
donde el proceso es más importante que el producto y el procedimiento más
importante que la evidencia.
4. La inteligencia artificial es un método distinto para adquirir conocimientos y utiliza criterios acordes a un nuevo tipo de
mente, lo que le permite como al humano jugar al ajedrez entre otras cosas.
sábado, marzo 07, 2020
RACIONALIDAD
JEREMY RIFKIN* (Estados Unidos)
¿Qué es lo real? Desde la perspectiva cartesiana, la realidad está hecha de verdades fijas e inmutables que existen a priori. Descubrimos verdades, pero no la creamos. Los nuevos filósofos por el contrario dicen que la realidad es algo que creamos juntos, a partir de la experiencia que compartimos, las verdades no son unos fenómenos autónomos y objetivos, sino explicaciones que damos a las experiencias comunes que compartimos. Si la realidad es experiencia, y si la experiencia siempre se da en relación con el otro, cuanto más extensas sean esas relaciones, más profundo será nuestro discernimiento de la realidad. Así pues, las verdades son explicaciones de cómo se relaciona todo entre sí. Las verdades no son ni objetivas ni subjetivas, sino comprensiones que existen en el ámbito intersticial donde el “yo” y el “tú” se encuentran para crear una base experiencial común. En esto consiste “crear la realidad”. La verdad de nuestra existencia es que es inseparable de nuestras relaciones.
¿La razón existe con independencia de la experiencia? La idea cartesiana y kantiana de que la razón existe con independencia de la experiencia, como un fenómeno a priori al que acceder, no se ajusta a nuestra manera de razonar en la vida real. La razón es una manera de organizar la experiencia y se basa en muchos instrumentos mentales. Pero la cuestión es que la razón nunca está separada de la experiencia y que es un medio para entenderla y manejarla.
¿Cómo construimos la realidad? El hecho de que las distintas especies perciben la realidad de una manera muy diferente no admite discusión. Somos la única especie capaz de transformar las percepciones corporales en un lenguaje que se puede utilizar para crear unas metáforas primarias que, a su vez, se pueden usar para crear metáforas más abstractas. Con el uso de estas metáforas imaginamos y construimos la mayor parte de nuestra realidad. El uso de metáforas es una manera de enriquecer nuestra experiencia corporal y de crear un guion que los demás puedan usar para identificarse con nosotros. El uso del lenguaje metafórico ofrece un vehículo por el que dos personas pueden compartir su mundo interior. La acumulación de metáforas más y más abstractas a partir de unas metáforas primarias más simples y comunes a la experiencia de todos los miembros de nuestra especie es la clave para imaginar la realidad de los demás.
*Jeremy Rifkin. La civilización empática. La carrera hacia una conciencia global en un mundo en crisis. Madrid. Paidós Estado y Sociedad. 2010
¿Qué es lo real? Desde la perspectiva cartesiana, la realidad está hecha de verdades fijas e inmutables que existen a priori. Descubrimos verdades, pero no la creamos. Los nuevos filósofos por el contrario dicen que la realidad es algo que creamos juntos, a partir de la experiencia que compartimos, las verdades no son unos fenómenos autónomos y objetivos, sino explicaciones que damos a las experiencias comunes que compartimos. Si la realidad es experiencia, y si la experiencia siempre se da en relación con el otro, cuanto más extensas sean esas relaciones, más profundo será nuestro discernimiento de la realidad. Así pues, las verdades son explicaciones de cómo se relaciona todo entre sí. Las verdades no son ni objetivas ni subjetivas, sino comprensiones que existen en el ámbito intersticial donde el “yo” y el “tú” se encuentran para crear una base experiencial común. En esto consiste “crear la realidad”. La verdad de nuestra existencia es que es inseparable de nuestras relaciones.
¿La razón existe con independencia de la experiencia? La idea cartesiana y kantiana de que la razón existe con independencia de la experiencia, como un fenómeno a priori al que acceder, no se ajusta a nuestra manera de razonar en la vida real. La razón es una manera de organizar la experiencia y se basa en muchos instrumentos mentales. Pero la cuestión es que la razón nunca está separada de la experiencia y que es un medio para entenderla y manejarla.
¿Cómo construimos la realidad? El hecho de que las distintas especies perciben la realidad de una manera muy diferente no admite discusión. Somos la única especie capaz de transformar las percepciones corporales en un lenguaje que se puede utilizar para crear unas metáforas primarias que, a su vez, se pueden usar para crear metáforas más abstractas. Con el uso de estas metáforas imaginamos y construimos la mayor parte de nuestra realidad. El uso de metáforas es una manera de enriquecer nuestra experiencia corporal y de crear un guion que los demás puedan usar para identificarse con nosotros. El uso del lenguaje metafórico ofrece un vehículo por el que dos personas pueden compartir su mundo interior. La acumulación de metáforas más y más abstractas a partir de unas metáforas primarias más simples y comunes a la experiencia de todos los miembros de nuestra especie es la clave para imaginar la realidad de los demás.
*Jeremy Rifkin. La civilización empática. La carrera hacia una conciencia global en un mundo en crisis. Madrid. Paidós Estado y Sociedad. 2010
lunes, marzo 02, 2020
RACIONALIDAD ADAMS PREZWORSKI
En un mundo perfecto, se toman decisiones perfectas;
En un mundo real, se toman decisiones reales.
No es todo o nada. No es un trato de suma cero.
Anne Hathaway (“Su último deseo”)
Estamos viviendo un período de cambios vertiginosos con una evolución tecnológica intensa que genera la necesidad de replantear ciertos temas y escuchar opiniones diversas. Conceptos como racionalidad, verdad y mentira son hoy cuestionados y revisados por autores de distintos orígenes y distintas disciplinas. Se presentan algunos conceptos sobre racionalidad seleccionados, de publicaciones destacadas.
ADAMS PREZWORSKI* (Varsovia, Polonia)
Racionalidad es escoger el mejor medio para hacer un mundo mejor. Sin embargo, la racionalidad es algo mucho más difícil de definir cuándo se refiere a asuntos sobre los que existen opiniones encontradas. La solución correcta para algunos es mala para otros, de manera que nada es racional para todos. Una mera decisión mayoritaria no contiene aún la plena verdad, pues, de ser así, debería haber logrado unir todas las voces. Los desacuerdos señalan que la verdad no es manifiesta, que cualquier decisión puede ser errónea. El único modo en que podemos distinguir decisiones concretas como “racionales” en una sociedad que presenta preferencias heterogéneas es que estas minimicen la insatisfacción popular ante el resultado.
¿Qué es, entonces, racional? Existen dos opciones: o aceptamos alguna idea de racionalidad que no dependa de la voluntad de una mayoría o aceptamos que cualquier cosa que sea voluntad de una mayoría es racional.
*Przeworski, Adam. ¿Por qué tomarse la molestia de hacer elecciones? Buenos Aires. Siglo XXI Editores Argentina: 2019
sábado, diciembre 28, 2019
PERCEPCIÓN DEL TIEMPO
Miguel H Ramos* 08/09/14
Hace 3000 años a. C., el calendario de los egipcios dividía el año en doce meses, los meses en treinta días y el día en veinticuatro horas. Se basaba, presumiblemente, en los ciclos de crecidas del Nilo. En el año 1656, cuando el científico holandés Christiaan Huygens (1629–1695), diseña el reloj de péndulo, se comienza a dividir la hora en minutos y el minuto en segundos. En 1759, la medición de la hora se perfecciona cuando John Harrison (1693–1776) crea el cronómetro H 4, un ingenioso sistema de resortes y ruedas de muy buena precisión, sustituyendo de esta manera, el sistema de péndulo. Sin embargo, desde 1967 se utiliza el reloj atómico basado en la frecuencia de vibración atómica del Cesio 133, con una precisión tan alta que admite únicamente un error de un segundo en 52 millones de años y es utilizado como nuevo patrón base por la Oficina Internacional de Pesos y Medidas. Los medios actuales con los que nos valemos para medir el tiempo -relojes digitales, relojes de cesio y otros- nos han hecho creer que nuestro moderno sentido del tiempo no es sólo altamente preciso, sino que es también único y lineal. De esta forma, se hace intuitiva la percepción de un tiempo lineal, a diferencia del hombre primitivo, de culturas antiguas como la de los griegos y de culturas indígenas (los Hopis, por ejemplo) para las cuales el tiempo es cíclico.
Percepción del tiempo y los niños: La idea del tiempo no es innata, la aprendemos laboriosamente. Hasta los dos años el niño vive un presente continuo, edad en la que aparece el hoy. A los dos años y medio comienza a utilizar la palabra mañana. La palabra ayer surge a los tres años. Por la mañana y por la tarde hacen su aparición comúnmente a los cuatro años, y a los cinco años, el niño comienza a distinguir los días. Al ir creciendo, su percepción del tiempo se hace más compleja alcanzando la madurez plena a los dieciséis años.
El tiempo para la mecánica cuántica relativista
Newton denominó el tiempo absoluto como verdadero y el tiempo vivido como aparente. Desde entonces, la gente sigue creyendo en la ilusión de un tiempo absoluto que nos es impuesto y que al que debemos resignarnos. Tenemos el hábito, la intuición y la ilusión de verlo como algo cambiante y absoluto, no modificado por las circunstancias. Sin embargo, Albert Einstein, en el año 1905 con su teoría de la Relatividad Especial, demostró que el tiempo y el espacio dependen del observador. El tiempo no es el mismo para un objeto quieto, y otro en movimiento. En movimiento, los relojes funcionan más lentos, el tiempo pasa más lento. Diez años después, con su Teoría de la Relatividad General (1915), afirma que cada objeto distorsiona el tiempo y el espacio. Allí donde haya una masa pesada, los relojes funcionan más lentos. El sol retrasa el transcurso del tiempo y la luna también lo hace. El tiempo no sólo depende de la velocidad con la que nos movemos, sino también de las masas de nuestro entorno. Decir que la fuerza de la gravedad
modifica el tiempo, significa que los relojes funcionan con diferente rapidez en sitios diferentes. Solo hay dos cuestiones simples del universo de Einstein sobre la que todos los observadores pueden ponerse de acuerdo. Nada se propaga más rápido que la luz. Y que el orden de antes y después nunca se altera. Esta propiedad del tiempo ha sobrevivido a la revolución de Einstein. Surge de la segunda ley de la termodinámica que dice que nada se crea ni se destruye, todo se transforma y esa transformación va de lo caliente a lo frio, del orden al desorden, del equilibrio al desequilibrio. En un sistema aislado, la entropía nunca disminuye ya que el desorden es más probable que el orden. En este aumento de la entropía se puede reconocer la dirección del tiempo. La inversión del tiempo significaría que las cosas se ordenan solas y esto contradiría la segunda ley. Todo orden se rige por un principio, también el orden que denominamos tiempo posee un principio y para la teoría de la relatividad esto también nunca se puede cambiar, nada puede derogar la ley de causa efecto. De este orden deriva la diferencia entre pasado y futuro. La secuencia causa-efecto confiere al tiempo su dirección. Einstein comprendió que el movimiento y las masas modifican el tiempo, sin embargo, en los confines de la física de partículas vemos desaparecer por completo el tiempo. Sólo tiene sentido hablar de entropía si hay muchas cosas implicadas. Graficando, un papel sobre el escritorio no se puede desordenar, pero cincuenta papeles sí. La entropía es para designar qué relaciones existen entre las cosas en un conjunto más grande, en dominios espacios-temporales muy pequeños, del orden de magnitud de las partículas elementales, el espacio y tiempo se complican de un modo peculiar, tanto que se hace imposible para intervalos de tiempo tan pequeños, la definición adecuada de los conceptos de anterioridad y posterioridad. Larry Dossey en su libro Tiempo, Espacio y Medicina, marca muy bien las diferencias conceptuales sobre el tiempo entre la física clásica y la física moderna. Por ejemplo, si tuviéramos que describir nuestro modo de pensar cotidiano diríamos que “el tiempo pasa” pero para la física cuántica el tiempo es un fenómeno psicológico y ningún experimento físico ha podido detectar el paso del tiempo. Diríamos “en la vida se suceden acontecimientos”, pero para la física moderna, en la vida no se suceden acontecimientos, simplemente son. Lo que produce la impresión de que se escalonan es el carácter “asimétrico” de los fenómenos naturales, el transcurso lineal del tiempo no existe en la naturaleza. Para comprender el concepto moderno del tiempo es clave comprender la diferencia entre los procesos físicos simétricos y asimétricos. Un proceso simétrico es aquel que no podemos distinguir como diferente cuando lo observamos desde delante que cuando lo observamos desde atrás. Por ejemplo, el vaivén de un péndulo si se proyecta hacia adelante o hacia atrás, una película tomada de este movimiento, no podríamos distinguir cuando iba en uno u otro sentido. Pero como la mayor parte de los sucesos que tienen lugar en la naturaleza son asimétricos, podemos inferir si están sucediendo hacia adelante o hacia atrás. La sensación del paso del tiempo tiene lugar cuando contemplamos en la naturaleza el despliegue asimétrico. Pero lo que es intrínseco a la naturaleza es el proceso de asimetría temporal, no el transcurso del tiempo. La sensación de que éste pasa, pertenece a la mente. Pero en el proceso imaginativo, cuando soñamos despiertos o dejamos vagar nuestra imaginación, nos salimos de la sensación del paso del tiempo, y contemplamos en nuestras imágenes mentales una serie de sucesos asimétricos, y en esos momentos la sensación que se tiene del tiempo recuerda aquella afirmación que hacen los físicos modernos: en la
naturaleza los fenómenos no suceden, simplemente son. Aunque sea contraintuitivo y resulte incomprensible para los sentidos, la física moderna resulta en extremo precisa puesto que ningún experimento realizado ha podido desautorizar las teorías cuánticas y relativistas en relación al comportamiento del universo.
El tiempo cognitivo
El tiempo, visto desde un enfoque puramente cognitivo, fruto de la experiencia, se define como la cantidad de información procesada. Cuando se aumenta la cantidad de información procesada en un determinado intervalo, la experiencia de ese intervalo se alarga. Stefan Klein afirma que las personas no perciben el tiempo. Percibir implica que un estímulo impacte en algunos de los cinco sentidos. El tiempo no impacta en ninguno de los sentidos conocidos y no tiene ningún órgano propio que lo detecte y pueda originar la sensación de tiempo. Con respecto a los distintos sentidos, estos poseen lentitudes diferentes y las personas reaccionan más rápidamente al sonido. El ahora, tal como lo percibimos, es una ilusión y el cerebro puede retardar el presente hasta medio segundo: lo que es pasado para el oído es presente para la vista. Empero, no percibimos esta inexactitud porque el cerebro la corrige, es decir, no percibimos de manera consciente el sonido hasta que los centros visuales han acabado de analizar la imagen correspondiente. El cerebro hace juegos y malabares con el tiempo. Sin embargo, creemos vivirlo todo en tiempo real. Además, nuestro razonamiento, mucho más complicado que la percepción sensorial, es demasiado lento para considerar los acontecimientos rápidos y el presente tiene lugar sin nuestra participación interior por lo que nuestra percepción consciente del tiempo es una construcción bastante insegura.
Bibliografía Consultada
Dossey, Larry. Tiempo, Espacio, y Medicina. Tercera edición. Barcelona: Editorial Kairós S. A., 1999.
Gazzaniga, Michael. ¿Qué nos hace humanos? La explicación científica de nuestra singularidad como especie. Barcelona: Ediciones Paidos Ibérica. Espasa Libros, S.L.U., 2010.
Klein, Stefan. El Tiempo Modo De Empleo. Barcelona: Ediciones Urano S. A., 2007.
Massuh, Víctor. La flecha del tiempo. En las fronteras comunes a la ciencia, la religión y la filosofía. Cuarta edición. Buenos Aires: Editorial Sudamericana S. A., 1990.
Prigogine, Ilya. El Nacimiento del Tiempo. Segunda edición. Barcelona: Tusquets Editores S. A., 1991.
Rifkin, Jeremy. La civilización empática. La carrera hacia una conciencia global en un mundo en crisis. Traducido por Genís Sánchez Barberán y Vanesa Casanova. Madrid: Espasa Libros, Ediciones Paidós Ibérica, 2010.
*Profesor Titular Medicina I Facultad de Medicina UNNE Corrientes Argentina;
Hace 3000 años a. C., el calendario de los egipcios dividía el año en doce meses, los meses en treinta días y el día en veinticuatro horas. Se basaba, presumiblemente, en los ciclos de crecidas del Nilo. En el año 1656, cuando el científico holandés Christiaan Huygens (1629–1695), diseña el reloj de péndulo, se comienza a dividir la hora en minutos y el minuto en segundos. En 1759, la medición de la hora se perfecciona cuando John Harrison (1693–1776) crea el cronómetro H 4, un ingenioso sistema de resortes y ruedas de muy buena precisión, sustituyendo de esta manera, el sistema de péndulo. Sin embargo, desde 1967 se utiliza el reloj atómico basado en la frecuencia de vibración atómica del Cesio 133, con una precisión tan alta que admite únicamente un error de un segundo en 52 millones de años y es utilizado como nuevo patrón base por la Oficina Internacional de Pesos y Medidas. Los medios actuales con los que nos valemos para medir el tiempo -relojes digitales, relojes de cesio y otros- nos han hecho creer que nuestro moderno sentido del tiempo no es sólo altamente preciso, sino que es también único y lineal. De esta forma, se hace intuitiva la percepción de un tiempo lineal, a diferencia del hombre primitivo, de culturas antiguas como la de los griegos y de culturas indígenas (los Hopis, por ejemplo) para las cuales el tiempo es cíclico.
Percepción del tiempo y los niños: La idea del tiempo no es innata, la aprendemos laboriosamente. Hasta los dos años el niño vive un presente continuo, edad en la que aparece el hoy. A los dos años y medio comienza a utilizar la palabra mañana. La palabra ayer surge a los tres años. Por la mañana y por la tarde hacen su aparición comúnmente a los cuatro años, y a los cinco años, el niño comienza a distinguir los días. Al ir creciendo, su percepción del tiempo se hace más compleja alcanzando la madurez plena a los dieciséis años.
El tiempo para la mecánica cuántica relativista
Newton denominó el tiempo absoluto como verdadero y el tiempo vivido como aparente. Desde entonces, la gente sigue creyendo en la ilusión de un tiempo absoluto que nos es impuesto y que al que debemos resignarnos. Tenemos el hábito, la intuición y la ilusión de verlo como algo cambiante y absoluto, no modificado por las circunstancias. Sin embargo, Albert Einstein, en el año 1905 con su teoría de la Relatividad Especial, demostró que el tiempo y el espacio dependen del observador. El tiempo no es el mismo para un objeto quieto, y otro en movimiento. En movimiento, los relojes funcionan más lentos, el tiempo pasa más lento. Diez años después, con su Teoría de la Relatividad General (1915), afirma que cada objeto distorsiona el tiempo y el espacio. Allí donde haya una masa pesada, los relojes funcionan más lentos. El sol retrasa el transcurso del tiempo y la luna también lo hace. El tiempo no sólo depende de la velocidad con la que nos movemos, sino también de las masas de nuestro entorno. Decir que la fuerza de la gravedad
modifica el tiempo, significa que los relojes funcionan con diferente rapidez en sitios diferentes. Solo hay dos cuestiones simples del universo de Einstein sobre la que todos los observadores pueden ponerse de acuerdo. Nada se propaga más rápido que la luz. Y que el orden de antes y después nunca se altera. Esta propiedad del tiempo ha sobrevivido a la revolución de Einstein. Surge de la segunda ley de la termodinámica que dice que nada se crea ni se destruye, todo se transforma y esa transformación va de lo caliente a lo frio, del orden al desorden, del equilibrio al desequilibrio. En un sistema aislado, la entropía nunca disminuye ya que el desorden es más probable que el orden. En este aumento de la entropía se puede reconocer la dirección del tiempo. La inversión del tiempo significaría que las cosas se ordenan solas y esto contradiría la segunda ley. Todo orden se rige por un principio, también el orden que denominamos tiempo posee un principio y para la teoría de la relatividad esto también nunca se puede cambiar, nada puede derogar la ley de causa efecto. De este orden deriva la diferencia entre pasado y futuro. La secuencia causa-efecto confiere al tiempo su dirección. Einstein comprendió que el movimiento y las masas modifican el tiempo, sin embargo, en los confines de la física de partículas vemos desaparecer por completo el tiempo. Sólo tiene sentido hablar de entropía si hay muchas cosas implicadas. Graficando, un papel sobre el escritorio no se puede desordenar, pero cincuenta papeles sí. La entropía es para designar qué relaciones existen entre las cosas en un conjunto más grande, en dominios espacios-temporales muy pequeños, del orden de magnitud de las partículas elementales, el espacio y tiempo se complican de un modo peculiar, tanto que se hace imposible para intervalos de tiempo tan pequeños, la definición adecuada de los conceptos de anterioridad y posterioridad. Larry Dossey en su libro Tiempo, Espacio y Medicina, marca muy bien las diferencias conceptuales sobre el tiempo entre la física clásica y la física moderna. Por ejemplo, si tuviéramos que describir nuestro modo de pensar cotidiano diríamos que “el tiempo pasa” pero para la física cuántica el tiempo es un fenómeno psicológico y ningún experimento físico ha podido detectar el paso del tiempo. Diríamos “en la vida se suceden acontecimientos”, pero para la física moderna, en la vida no se suceden acontecimientos, simplemente son. Lo que produce la impresión de que se escalonan es el carácter “asimétrico” de los fenómenos naturales, el transcurso lineal del tiempo no existe en la naturaleza. Para comprender el concepto moderno del tiempo es clave comprender la diferencia entre los procesos físicos simétricos y asimétricos. Un proceso simétrico es aquel que no podemos distinguir como diferente cuando lo observamos desde delante que cuando lo observamos desde atrás. Por ejemplo, el vaivén de un péndulo si se proyecta hacia adelante o hacia atrás, una película tomada de este movimiento, no podríamos distinguir cuando iba en uno u otro sentido. Pero como la mayor parte de los sucesos que tienen lugar en la naturaleza son asimétricos, podemos inferir si están sucediendo hacia adelante o hacia atrás. La sensación del paso del tiempo tiene lugar cuando contemplamos en la naturaleza el despliegue asimétrico. Pero lo que es intrínseco a la naturaleza es el proceso de asimetría temporal, no el transcurso del tiempo. La sensación de que éste pasa, pertenece a la mente. Pero en el proceso imaginativo, cuando soñamos despiertos o dejamos vagar nuestra imaginación, nos salimos de la sensación del paso del tiempo, y contemplamos en nuestras imágenes mentales una serie de sucesos asimétricos, y en esos momentos la sensación que se tiene del tiempo recuerda aquella afirmación que hacen los físicos modernos: en la
naturaleza los fenómenos no suceden, simplemente son. Aunque sea contraintuitivo y resulte incomprensible para los sentidos, la física moderna resulta en extremo precisa puesto que ningún experimento realizado ha podido desautorizar las teorías cuánticas y relativistas en relación al comportamiento del universo.
El tiempo cognitivo
El tiempo, visto desde un enfoque puramente cognitivo, fruto de la experiencia, se define como la cantidad de información procesada. Cuando se aumenta la cantidad de información procesada en un determinado intervalo, la experiencia de ese intervalo se alarga. Stefan Klein afirma que las personas no perciben el tiempo. Percibir implica que un estímulo impacte en algunos de los cinco sentidos. El tiempo no impacta en ninguno de los sentidos conocidos y no tiene ningún órgano propio que lo detecte y pueda originar la sensación de tiempo. Con respecto a los distintos sentidos, estos poseen lentitudes diferentes y las personas reaccionan más rápidamente al sonido. El ahora, tal como lo percibimos, es una ilusión y el cerebro puede retardar el presente hasta medio segundo: lo que es pasado para el oído es presente para la vista. Empero, no percibimos esta inexactitud porque el cerebro la corrige, es decir, no percibimos de manera consciente el sonido hasta que los centros visuales han acabado de analizar la imagen correspondiente. El cerebro hace juegos y malabares con el tiempo. Sin embargo, creemos vivirlo todo en tiempo real. Además, nuestro razonamiento, mucho más complicado que la percepción sensorial, es demasiado lento para considerar los acontecimientos rápidos y el presente tiene lugar sin nuestra participación interior por lo que nuestra percepción consciente del tiempo es una construcción bastante insegura.
Bibliografía Consultada
Dossey, Larry. Tiempo, Espacio, y Medicina. Tercera edición. Barcelona: Editorial Kairós S. A., 1999.
Gazzaniga, Michael. ¿Qué nos hace humanos? La explicación científica de nuestra singularidad como especie. Barcelona: Ediciones Paidos Ibérica. Espasa Libros, S.L.U., 2010.
Klein, Stefan. El Tiempo Modo De Empleo. Barcelona: Ediciones Urano S. A., 2007.
Massuh, Víctor. La flecha del tiempo. En las fronteras comunes a la ciencia, la religión y la filosofía. Cuarta edición. Buenos Aires: Editorial Sudamericana S. A., 1990.
Prigogine, Ilya. El Nacimiento del Tiempo. Segunda edición. Barcelona: Tusquets Editores S. A., 1991.
Rifkin, Jeremy. La civilización empática. La carrera hacia una conciencia global en un mundo en crisis. Traducido por Genís Sánchez Barberán y Vanesa Casanova. Madrid: Espasa Libros, Ediciones Paidós Ibérica, 2010.
*Profesor Titular Medicina I Facultad de Medicina UNNE Corrientes Argentina;
sábado, septiembre 07, 2019
miércoles, mayo 08, 2019
sábado, enero 05, 2019
LIBRE ALBEDRÍO
No poseemos, como postulara Descartes, una mente autónoma que nos lleva a hacer uso de nuestra voluntad para elegir una cosa u otra cosa. No poseemos una mente autónoma que toma decisiones libremente, ejerciendo su voluntad, pero sí existen neuronas y procesos conscientes e inconscientes – nuestro yo - que nos llevan a hacer una u otra cosa. Por más que la idea ingenua que tenemos sobre el libre albedrío, aquella de Descartes, sea una ilusión, aún somos libres. La noción del libre albedrío de Descartes (dualismo mente - cuerpo) no tiene sentido para la física cuántica, la teoría general de sistemas y la teoría del caos. La falla radica en pensar que son nuestras neuronas y no nosotros los que estamos a cargo de nuestras decisiones, pues al hacer esta afirmación caemos de nuevo en la trampa del dualismo cartesiano, tan arraigado en nuestra intuición y tan difícil de evitar. Nosotros y nuestras neuronas son una misma cosa. ¡Somos libres!
Rodrigo Quian Quiroga. NeuroCienciaFicción. Bs. As. Sudamericana 2018
Rodrigo Quian Quiroga. NeuroCienciaFicción. Bs. As. Sudamericana 2018
viernes, noviembre 09, 2018
BIBLIOTECA UNIVERSAL
Kevin Kelly. Lo inevitable. Entender las 12 fuerzas tecnológicas que configurarán nuestro futuro. 2017, TEELL Editorial, S.L. España: 93
Biblioteca Universal:
60 mil millones de páginas web
3.5 mil millones de imágenes
1.4 mil millones de artículos y ensayos.
Mil millones de videos, cortometrajes, programas de TV
310 millones de libros
180 millones de canciones
330 mil películas
Biblioteca Universal:
60 mil millones de páginas web
3.5 mil millones de imágenes
1.4 mil millones de artículos y ensayos.
Mil millones de videos, cortometrajes, programas de TV
310 millones de libros
180 millones de canciones
330 mil películas
lunes, septiembre 24, 2018
DETERMINISMO - INDETERMINISMO
¡LIBRE ALBEDRÍO!
Y, mientras que la libertad es una idea abstracta, la neurogénesis es la prueba celular de que evolucionamos para no dejar nunca de evolucionar. Estar vivos es empezar incesantemente (George Eliot). Como cada uno de nosotros empezamos cada día con un cerebro ligeramente nuevo, la neurogénesis se encarga de que nunca terminemos de cambiar. Es en el constante arremolinarse de nuestras células –en la irreprimible plasticidad de nuestro cerebro- donde encontramos la libertad. El triunfo de nuestro ADN es que nos hace indeterminados. La invención de la plasticidad neuronal, que está codificada por el genoma, nos permite a cada uno de nosotros trascender nuestro genoma. En Proust y la Neurociencia de Jonah Lehrer (Capítulo 2 George Eliot, La Biología de la Libertad página 49 – 77)
Estamos biológicamente determinados para no estar determinados. Se trata de la neurogénesis y neuroplasticidad. Es decir, que nuestro cerebro tiene la capacidad de cambiar con la experiencia. Cuando aprendemos algo, cuando tenemos una vivencia que queda grabada en nuestra memoria, se verifica un cambio anatómico real en la manera que nuestras neuronas se conectan. En “Somos lo que sentimos “de Federico Fros Campelo página 250.
La peculiar relación entre autonomía y control ejecutivo ejercido por los lóbulos frontales, fue captada en la frase acuñada por Frederic Engels: “La libertad es el reconocimiento de la necesidad” En El cerebro ejecutivo de Elkhonon Goldberg, página 239.
INCERTIDUMBRE Y FÍSICA CUÁNTICA
Eduard Punset entrevista al físico cuántico Vlatko Vedral
La incertidumbre del universo cuántico
Eduardo Punset:
Además, Vlatko, veamos, en mi opinión (y probablemente esté equivocado) pero, en mi opinión, la ventaja más clara de esta manera de ver las cosas, de ver la realidad, es que tiene la tremenda ventaja de proporcionarnos un poco de incertidumbre, ¿sabes? Ya no es posible el dogmatismo tras la física cuántica; debemos apreciar la incertidumbre, de hecho, os encanta la incertidumbre, porque el mundo es muy incierto. Me refiero a que, si una partícula puede estar en dos lugares distintos a la vez, o dos partículas pueden influirse mutuamente pese a estar en hemisferios distintos… pues creo que está bien, no sé para qué sirve exactamente, pero lo considero una ventaja.
Vlatko Vedral:
Es un tema interesante y un misterio para nosotros en la ciencia, porque una vez realizado este avance importantísimo en nuestra comprensión de la realidad, que por supuesto nos resulta muy satisfactorio, como bien dices, parece que nos hemos librado del determinismo… Y de repente, resulta que el meollo de todo es la incertidumbre y la aleatoriedad. Se trata de algo que tampoco le gustaba a Einstein, por cierto. Siempre decía: «¡Dios no juega a los dados!». No podía creer que Dios jugara a juegos de azar con el universo.
Eduardo Punset:
¡Eso es, sí!
Vlatko Vedral:
No obstante, para nosotros resulta muy liberador saber que nuestro futuro está abierto y que, en realidad, no está predeterminado. Creo que es un gran cambio.
Eduardo Punset:
Es un gran cambio…
Eduardo Punset Redes. http://www.rtve.es/television/20110506/incertidumbre-del-universo-cuantico/430556.shtml
Y, mientras que la libertad es una idea abstracta, la neurogénesis es la prueba celular de que evolucionamos para no dejar nunca de evolucionar. Estar vivos es empezar incesantemente (George Eliot). Como cada uno de nosotros empezamos cada día con un cerebro ligeramente nuevo, la neurogénesis se encarga de que nunca terminemos de cambiar. Es en el constante arremolinarse de nuestras células –en la irreprimible plasticidad de nuestro cerebro- donde encontramos la libertad. El triunfo de nuestro ADN es que nos hace indeterminados. La invención de la plasticidad neuronal, que está codificada por el genoma, nos permite a cada uno de nosotros trascender nuestro genoma. En Proust y la Neurociencia de Jonah Lehrer (Capítulo 2 George Eliot, La Biología de la Libertad página 49 – 77)
Estamos biológicamente determinados para no estar determinados. Se trata de la neurogénesis y neuroplasticidad. Es decir, que nuestro cerebro tiene la capacidad de cambiar con la experiencia. Cuando aprendemos algo, cuando tenemos una vivencia que queda grabada en nuestra memoria, se verifica un cambio anatómico real en la manera que nuestras neuronas se conectan. En “Somos lo que sentimos “de Federico Fros Campelo página 250.
La peculiar relación entre autonomía y control ejecutivo ejercido por los lóbulos frontales, fue captada en la frase acuñada por Frederic Engels: “La libertad es el reconocimiento de la necesidad” En El cerebro ejecutivo de Elkhonon Goldberg, página 239.
INCERTIDUMBRE Y FÍSICA CUÁNTICA
Eduard Punset entrevista al físico cuántico Vlatko Vedral
La incertidumbre del universo cuántico
Eduardo Punset:
Además, Vlatko, veamos, en mi opinión (y probablemente esté equivocado) pero, en mi opinión, la ventaja más clara de esta manera de ver las cosas, de ver la realidad, es que tiene la tremenda ventaja de proporcionarnos un poco de incertidumbre, ¿sabes? Ya no es posible el dogmatismo tras la física cuántica; debemos apreciar la incertidumbre, de hecho, os encanta la incertidumbre, porque el mundo es muy incierto. Me refiero a que, si una partícula puede estar en dos lugares distintos a la vez, o dos partículas pueden influirse mutuamente pese a estar en hemisferios distintos… pues creo que está bien, no sé para qué sirve exactamente, pero lo considero una ventaja.
Vlatko Vedral:
Es un tema interesante y un misterio para nosotros en la ciencia, porque una vez realizado este avance importantísimo en nuestra comprensión de la realidad, que por supuesto nos resulta muy satisfactorio, como bien dices, parece que nos hemos librado del determinismo… Y de repente, resulta que el meollo de todo es la incertidumbre y la aleatoriedad. Se trata de algo que tampoco le gustaba a Einstein, por cierto. Siempre decía: «¡Dios no juega a los dados!». No podía creer que Dios jugara a juegos de azar con el universo.
Eduardo Punset:
¡Eso es, sí!
Vlatko Vedral:
No obstante, para nosotros resulta muy liberador saber que nuestro futuro está abierto y que, en realidad, no está predeterminado. Creo que es un gran cambio.
Eduardo Punset:
Es un gran cambio…
Eduardo Punset Redes. http://www.rtve.es/television/20110506/incertidumbre-del-universo-cuantico/430556.shtml
sábado, septiembre 22, 2018
jueves, septiembre 20, 2018
La Verdad Sospechosa
“En el gran desafío de separar a la verdad de la mentira –operación perfectamente posible y, acaso, la más humana de todas- es imprescindible tener presente que en esta tarea no hay, nunca, logros definitivos que no puedan ser impugnados más tarde, conocimientos que no deban ser revisados. En el gran bosque de desaciertos y de engaños, de insuficiencias y espejismos por el que discurrimos, la única posibilidad de que la verdad se vaya desbrozando un camino es el ejercicio de la crítica racional y sistemática a todo lo que es –o simula ser- conocimiento."
Mario Vargas Llosa: La llamada de la tribu, página 165.
Mario Vargas Llosa: La llamada de la tribu, página 165.
LAS VERDADES CONTRADICTORIAS
“Una constante en el pensamiento occidental es creer que existe una sola respuesta verdadera para cada problema humano y que, una vez hallada esta respuesta, todas las otras deben ser rechazadas por erróneas. Creencia complementaria de la anterior y tan antigua como ella, es que los más nobles ideales que animan a los hombres –justicia, libertad, paz, placer- son compatibles unos con otros. Para Isaiah Berlin estas creencias son falsas y de ellas derivan buena parte de la tragedia de la humanidad” Mario Vargas Llosa: La llamada de la tribu, página 246.
viernes, agosto 10, 2018
SESGO DE NEGATIVIDAD
PROGRESO HUMANO (https://humanprogress.org/about)
SESGO DE NEGATIVIDAD
Para nuestra especie la supervivencia es más importante que cualquier otra consideración y como la información ingresa inicialmente por las amígdalas, donde se genera el miedo, éstas buscan primero algo que temer, por este motivo evolucionamos para dar prioridad a las malas noticias. En consonancia con esto, los periódicos y otros medios tienden a centrarse en lo negativo. Lo que nos lleva a sobreestimar el peligro por otro mecanismo, el de la “disponibilidad heurística”.
Otro mecanismo del sesgo de negatividad es el de la asimetría emotiva: “Lo malo es más fuerte que lo bueno”. La crítica pesa más que la alabanza. Las pérdidas pesan más que las ganancias.
Y el otro mecanismo que explica el sesgo de negatividad es que las cosas malas y buenas se desarrollan en diferentes líneas de tiempo. Las cosas malas suelen suceder más rápidamente y las cosas buenas más gradualmente.
RESUMEN
1. Supervivencia está relacionada a la generación inicial de miedo en las amígdalas.
2. Disponibilidad heurística, por la intensa publicación de malas noticias en los medios de comunicación
3. Asimetría emotiva entre lo malo y lo bueno
4. Asimetría temporal entre lo malo y lo bueno
SESGO DE NEGATIVIDAD
Para nuestra especie la supervivencia es más importante que cualquier otra consideración y como la información ingresa inicialmente por las amígdalas, donde se genera el miedo, éstas buscan primero algo que temer, por este motivo evolucionamos para dar prioridad a las malas noticias. En consonancia con esto, los periódicos y otros medios tienden a centrarse en lo negativo. Lo que nos lleva a sobreestimar el peligro por otro mecanismo, el de la “disponibilidad heurística”.
Otro mecanismo del sesgo de negatividad es el de la asimetría emotiva: “Lo malo es más fuerte que lo bueno”. La crítica pesa más que la alabanza. Las pérdidas pesan más que las ganancias.
Y el otro mecanismo que explica el sesgo de negatividad es que las cosas malas y buenas se desarrollan en diferentes líneas de tiempo. Las cosas malas suelen suceder más rápidamente y las cosas buenas más gradualmente.
RESUMEN
1. Supervivencia está relacionada a la generación inicial de miedo en las amígdalas.
2. Disponibilidad heurística, por la intensa publicación de malas noticias en los medios de comunicación
3. Asimetría emotiva entre lo malo y lo bueno
4. Asimetría temporal entre lo malo y lo bueno
miércoles, agosto 08, 2018
Teoría de los Juegos
lunes, julio 30, 2018
Sobre la Felicidad
¡Sobre la Felicidad!
Yuval Noah Harari. De animales a dioses (página 429 y 434)
Estudiar el grado de felicidad de la gente, preguntando si es feliz o no, se basa en un supuesto o hipótesis de ideología liberal que cree que la felicidad es algún tipo de sensación subjetiva que incluye ya sea el sentir sensaciones agradables o el haber encontrado significado a la vida.
El liberalismo santifica los sentimientos subjetivos de los individuos. Considera que los sentimientos son la fuente suprema de la autoridad: lo que es bueno y malo, lo que es bello y feo, lo que debería ser o no ser, todo está determinado por lo que cada uno siente.
La política liberal se basa en la idea de que los votantes saben lo que hacen. La economía liberal, se basa en la idea de que el cliente siempre tiene la razón. El arte liberal, declara que la belleza está en el ojo del observador. Las escuelas y universidades liberales, enseñan a los alumnos a pensar por sí mismos. La publicidad liberal, nos dice “¡Simplemente, hágalo! Las películas y canciones populares, nos adoctrinan constantemente con frases como: “Sé fiel a ti mismo”, “Escúchate a ti mismo”, “Sigue los dictados de tu corazón”
La gente que ha crecido desde la infancia incorporando los principios liberales es propenso a creer que la felicidad es un sentimiento subjetivo y que cada individuo es quien mejor conoce si es feliz o desgraciado. “Pero esta opinión es exclusiva del liberalismo”. La mayoría de las religiones o ideologías a lo largo de la historia desconfiaban de los sentimientos y preferencias de la persona ordinaria. Consideraban que la persona promedio es ignorante de su verdadero yo, y por lo tanto es probable que ignore la felicidad verdadera.
Según el budismo, la raíz del sufrimiento no es ni la sensación de dolor ni la tristeza, ni siquiera la falta de sentido de la vida. El origen real del sufrimiento es la búsqueda continua e inútil de sensaciones fugases, que hace que estemos en un estado de tensión constante, de desazón y de insatisfacción. Debido a esta búsqueda, la mente nunca está satisfecha. La gente se libera del sufrimiento, no cuando experimenta este o aquel placer pasajero, sino cuando comprende la naturaleza no permanente de todas sus sensaciones y deja de anhelarlas. Este es el objetivo de la práctica budista de meditación.
Para Buda, la felicidad es independiente de las condiciones externas y también de nuestros sentimientos internos. Cuanta más importancia damos a nuestras sensaciones, más las anhelamos y más sufrimos. La recomendación de Buda fue detener no solo la búsqueda de los logros externos, sino también la búsqueda de los sentimientos internos. La mayoría de la gente se identifica equivocadamente con sus sentimientos, pensamientos, gustos y aversiones. Quizá no sea tan importante que las expectativas de la gente se cumplan y que gocen de sensaciones placenteras. La principal cuestión es si las personas conocen la verdad acerca de sí mismo.
Yuval Noah Harari. De animales a dioses (página 429 y 434)
Estudiar el grado de felicidad de la gente, preguntando si es feliz o no, se basa en un supuesto o hipótesis de ideología liberal que cree que la felicidad es algún tipo de sensación subjetiva que incluye ya sea el sentir sensaciones agradables o el haber encontrado significado a la vida.
El liberalismo santifica los sentimientos subjetivos de los individuos. Considera que los sentimientos son la fuente suprema de la autoridad: lo que es bueno y malo, lo que es bello y feo, lo que debería ser o no ser, todo está determinado por lo que cada uno siente.
La política liberal se basa en la idea de que los votantes saben lo que hacen. La economía liberal, se basa en la idea de que el cliente siempre tiene la razón. El arte liberal, declara que la belleza está en el ojo del observador. Las escuelas y universidades liberales, enseñan a los alumnos a pensar por sí mismos. La publicidad liberal, nos dice “¡Simplemente, hágalo! Las películas y canciones populares, nos adoctrinan constantemente con frases como: “Sé fiel a ti mismo”, “Escúchate a ti mismo”, “Sigue los dictados de tu corazón”
La gente que ha crecido desde la infancia incorporando los principios liberales es propenso a creer que la felicidad es un sentimiento subjetivo y que cada individuo es quien mejor conoce si es feliz o desgraciado. “Pero esta opinión es exclusiva del liberalismo”. La mayoría de las religiones o ideologías a lo largo de la historia desconfiaban de los sentimientos y preferencias de la persona ordinaria. Consideraban que la persona promedio es ignorante de su verdadero yo, y por lo tanto es probable que ignore la felicidad verdadera.
Según el budismo, la raíz del sufrimiento no es ni la sensación de dolor ni la tristeza, ni siquiera la falta de sentido de la vida. El origen real del sufrimiento es la búsqueda continua e inútil de sensaciones fugases, que hace que estemos en un estado de tensión constante, de desazón y de insatisfacción. Debido a esta búsqueda, la mente nunca está satisfecha. La gente se libera del sufrimiento, no cuando experimenta este o aquel placer pasajero, sino cuando comprende la naturaleza no permanente de todas sus sensaciones y deja de anhelarlas. Este es el objetivo de la práctica budista de meditación.
Para Buda, la felicidad es independiente de las condiciones externas y también de nuestros sentimientos internos. Cuanta más importancia damos a nuestras sensaciones, más las anhelamos y más sufrimos. La recomendación de Buda fue detener no solo la búsqueda de los logros externos, sino también la búsqueda de los sentimientos internos. La mayoría de la gente se identifica equivocadamente con sus sentimientos, pensamientos, gustos y aversiones. Quizá no sea tan importante que las expectativas de la gente se cumplan y que gocen de sensaciones placenteras. La principal cuestión es si las personas conocen la verdad acerca de sí mismo.
sábado, abril 28, 2018
JUAN B CABALLERO (Alicante España)
¿Qué tipo de Clínico necesitamos para el futuro?
De la sociedad del conocimiento hay que destacar dos aspectos: por una parte, la distribución del saber es diferente de la tradicional, en el sentido de que la sociedad del conocimiento tiene más saberes en común pero los hombres son menos sabios en el sentido de control o comprensión de su mundo. Trasladando esto a la clínica puede decirse que, como médicos, somos más poderosos porque podemos usar más el inmenso conocimiento colectivo en beneficio de nuestros pacientes, pero somos más desvalidos –o ignorantes- porque en modo alguno podríamos saber individualmente todo lo que precisamos para nuestro desempeño.
Por otra parte, la propia utopía colectiva del conocimiento –y por lo tanto de la evidencia- ha sufrido una profunda transformación en los últimos años. Clásicamente creíamos que existían la ignorancia y el saber y creíamos que su relación consistía en que el aumento del saber disminuía la ignorancia. Ahora sabemos que el modelo es algo más complejo, de modo que la ganancia de saber generalmente abre nuevas preguntas o ignorancias que no imaginábamos. Tendremos, pues, dos tipos de ignorancia: la conocida en el sentido de que conocíamos su existencia (sabíamos que no sabíamos) y la ignorancia ignorada (no sabíamos que no sabíamos).
Así pues, de la clásica afirmación “necesitamos galenos que sepan manipular la incertidumbre” hay que decir ahora “necesitamos médicos que comprendan y acepten la naturaleza incompleta del conocimiento clínico, pero que sepan gestionar esa ignorancia con sabiduría”.
Bibliografía: Cuello García, Carlos A. Pérez Gaxiola Giordano. Medicina Basada en la Evidencia. Fundamentos y su enseñanza en el contexto clínico. México DF. Editorial Médica Panamericana. 2015:39
¿Qué tipo de Clínico necesitamos para el futuro?
De la sociedad del conocimiento hay que destacar dos aspectos: por una parte, la distribución del saber es diferente de la tradicional, en el sentido de que la sociedad del conocimiento tiene más saberes en común pero los hombres son menos sabios en el sentido de control o comprensión de su mundo. Trasladando esto a la clínica puede decirse que, como médicos, somos más poderosos porque podemos usar más el inmenso conocimiento colectivo en beneficio de nuestros pacientes, pero somos más desvalidos –o ignorantes- porque en modo alguno podríamos saber individualmente todo lo que precisamos para nuestro desempeño.
Por otra parte, la propia utopía colectiva del conocimiento –y por lo tanto de la evidencia- ha sufrido una profunda transformación en los últimos años. Clásicamente creíamos que existían la ignorancia y el saber y creíamos que su relación consistía en que el aumento del saber disminuía la ignorancia. Ahora sabemos que el modelo es algo más complejo, de modo que la ganancia de saber generalmente abre nuevas preguntas o ignorancias que no imaginábamos. Tendremos, pues, dos tipos de ignorancia: la conocida en el sentido de que conocíamos su existencia (sabíamos que no sabíamos) y la ignorancia ignorada (no sabíamos que no sabíamos).
Así pues, de la clásica afirmación “necesitamos galenos que sepan manipular la incertidumbre” hay que decir ahora “necesitamos médicos que comprendan y acepten la naturaleza incompleta del conocimiento clínico, pero que sepan gestionar esa ignorancia con sabiduría”.
Bibliografía: Cuello García, Carlos A. Pérez Gaxiola Giordano. Medicina Basada en la Evidencia. Fundamentos y su enseñanza en el contexto clínico. México DF. Editorial Médica Panamericana. 2015:39
miércoles, septiembre 20, 2017
miércoles, agosto 23, 2017
miércoles, mayo 03, 2017
La cuarta revolución industrial / Klaus Schwab
1. Schwab, Klaus. La cuarta revolución industrial / Klaus Schwab. Buenos Aires : Debate, 2017.
Contexto histórico
La palabra “revolución” indica un cambio abrupto y radical. Se origina cuando nuevas tecnologías y formas novedosas de percibir el mundo desencadenan un cambio profundo en los sistemas económicos y las estructuras sociales.
El primer cambio profundo en nuestra manera de vivir – la transición del forrajero a la agricultura – ocurrió hace aproximadamente 10.000 años y fue posible gracias a la domesticación de animales. La revolución agrícola combinó los esfuerzos de los animales con los de los seres humanos con vista a la producción, el transporte y la comunicación. Esto facilito el asentamiento humano, urbanización y surgimiento de ciudades.
La revolución agrícola fue seguida por una serie de revoluciones industriales que comenzaron en la segunda mitad del siglo XVIII. Estas marcaron la transición de la energía muscular a la mecánica y evolucionaron hasta las que existen hoy.
1. Primera Revolución Industrial: La primera revolución industrial abarcó aproximadamente desde 1760 hasta más o menos 1840. Fue desencadenada por la construcción del ferrocarril y la invención del motor de vapor alimentado a carbón qué marcó el comienzo de la producción mecánica y originó las primeras fábricas de hilados.
2. Segunda Revolución Industrial: Entre fines del siglo XIX y principio del XX, hizo posible la producción en masa, fomentada por el advenimiento de la electricidad y la cadena de montaje. Aparece el teléfono, la radio, la televisión, la máquina de escribir eléctrica, la calculadora, el petróleo, el automóvil y la producción en serie. La convergencia de las revoluciones en los campos de la energía y de la comunicación no solo cambia los roles y las relaciones sociales, sino también la consciencia humana.
3. Tercera Revolución Industrial: Se inicia en la década de 1960, se la conoce como revolución digital o del ordenador, porque fue catalizada por el desarrollo de los semiconductores, la computación, la informática personal e Internet (1990).
4. Cuarta Revolución Industrial: Basada en la revolución digital, se caracteriza por un internet ubicuo y móvil, sensores más pequeños y potentes, impresora 3D (fabricación aditiva vs sustractiva), inteligencia artificial, aprendizaje de las máquinas, secuenciación genética, nanotecnología, energía renovable y computación cuántica. El objetivo final busca automatizar y robotizar la humanidad a través de la interacción física, digital y biológica.
Razones de porqué la cuarta revolución industrial está en marcha:
1. Velocidad: se están generando cambios a un ritmo exponencial no lineal.
2. Amplitud y profundidad: La revolución digital más la combinación de múltiples tecnologías están llevando a cambios de paradigmas en la economía, la sociedad y las personas. No solo está cambiando el “qué” y el “como”, sino el “quienes somos”.
3. Impacto de los sistemas: Hay transformación de sistemas complejos entre y dentro de los países, empresas, industria y sociedad en su conjunto.
sábado, marzo 25, 2017
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