sábado, agosto 15, 2026

"APRENDER A APRENDER" YA NO ES SUFICIENTE

 


PODCAST


(Literatura digital)

1. Introducción:

En el año 2015, desde la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Nordeste, pusimos en marcha un Curso de Posgrado en Docencia Universitaria con Orientación en Salud en Posadas, Misiones. Aquella propuesta de diez meses y 140 horas nació en un mundo donde la frontera del progreso educativo era la transición: superar la clase magistral para convertir al estudiante en un participante activo apoyado por plataformas virtuales. En aquel entonces, aprender a navegar bases de datos digitales era el gran salto hacia el futuro.

Visto desde 2026, aquel programa no es solo un documento histórico; es el testigo de un vuelco radical. En apenas once años, hemos pasado de una cultura de relativa escasez y búsqueda dirigida a una realidad de sobreabundancia absoluta. Hoy, el acceso a la información ha dejado de ser un privilegio para transformarse en un desafío de gestión ante una marea de datos producidos y seleccionados no solo por humanos, sino por algoritmos e inteligencias artificiales.

2. Más allá del saber: La Pirámide de Miller y el "saber hacer"

Uno de los pilares que ha resistido la aceleración tecnológica es la necesidad de pasar de una educación de contenidos a una orientada al desarrollo de competencias. No basta con acumular datos; la competencia real surge cuando el conocimiento, la habilidad y el juicio se integran plenamente en la acción. Para evaluar esta progresión, la Pirámide de Miller sigue siendo nuestra hoja de ruta fundamental:

  • Saber: El conocimiento teórico básico.
  • Saber cómo: La comprensión de cómo aplicar ese conocimiento.
  • Mostrar cómo: La demostración de la habilidad en un entorno controlado.
  • Hacer: La integración total en la práctica real y profesional.

Saber una teoría es estéril si el individuo es incapaz de integrarla en la resolución de un problema concreto. La verdadera educación ocurre cuando el "saber" se transforma en un "hacer" fundamentado.

3. El fin de los mitos: Cuando la ciencia se corrige a sí misma

El progreso educativo exige la valentía de abandonar ideas que, aunque populares en 2015, hoy carecen de respaldo científico. Conceptos como los "estilos de aprendizaje" (visual, auditivo, kinestésico), los cuadrantes cerebrales de Herrmann, la Programación Neurolingüística (PNL) y la división tajante entre hemisferios cerebrales deben ser desterrados de nuestra práctica docente.

Reconocer estos errores es un signo de salud intelectual. Como bien señala el análisis de esta evolución:

"Una buena educación debe estar preparada para enseñar hoy algo que mañana podrá necesitar corregir. Reconocer y eliminar errores forma parte del progreso del conocimiento."

Eliminar lo que no funciona es tan vital para el aprendizaje como incorporar nuevos descubrimientos.

4. El aula es el mundo: La incertidumbre como materia obligatoria

Históricamente, los exámenes se han diseñado bajo la lógica de la "opción única": una pregunta, cuatro respuestas, solo una correcta. Sin embargo, la vida profesional no se parece en nada a un test de opción múltiple. La realidad presenta problemas incompletos, información insuficiente, probabilidades y contradicciones.

Educar hoy significa enseñar a pensar bajo incertidumbre. Debemos preparar a los estudiantes para considerar problemas desde múltiples perspectivas, aceptando que las decisiones a menudo deben tomarse sin certezas absolutas. La ambigüedad no es un fallo del sistema, sino una característica intrínseca del mundo real que la educación debe abrazar como materia de estudio.

5. El efecto TikTok: El caso de Tomi y la autonomía digital

Consideremos la anécdota de Tomi, un niño de 12 años que descubre en TikTok una aplicación diseñada para "sacar un diez" en una materia. Por iniciativa propia, movido por el intercambio con sus pares, inicia un circuito de autoaprendizaje sumamente potente:

Red social → amigos → curiosidad → búsqueda → aplicación → autoaprendizaje.

Aquí no intervino ni la escuela ni el profesor. Sin embargo, el verdadero problema educativo aparece después: ¿Cómo sabe Tomi si la aplicación realmente funciona? En lugar de prohibir la tecnología, el rol docente es activar el juicio crítico mediante preguntas analíticas: ¿Quién desarrolló la aplicación? ¿Qué promete? ¿Tiene evidencia de que funciona? ¿Tiene publicidad o solicita datos personales? ¿Te enseña a comprender o solo te da la respuesta?

La pregunta de fondo para cualquier estudiante hoy es: "¿Querés sacar un diez o querés aprender la materia?". La educación debe garantizar que el alumno comprenda qué aprendió, cómo lo hizo y qué le falta aún por comprender.

6. Los 6 pilares para la era de la Inteligencia Artificial

Cualquier sistema educativo moderno debe desarrollar estas seis capacidades como un manifiesto para la supervivencia intelectual:

1.     Aprender a aprender: Desarrollar la autonomía para identificar lo que se desconoce, buscar recursos y corregirse a uno mismo durante toda la vida.

2.     Aprender a pensar: Razonar, formular hipótesis, comprender probabilidades y reconocer los sesgos que nublan el juicio.

3.     Aprender a evaluar información: Aplicar una "higiene intelectual" similar a la Medicina Basada en Evidencia (MBE), evaluando la validez, sensibilidad y sesgos de las fuentes antes de aceptar una verdad.

4.     Aprender a utilizar la tecnología sin delegar el pensamiento: La IA debe funcionar como un amplificador de nuestras capacidades, nunca como un sustituto del juicio humano.

5.     Aprender a gobernar la atención: En la economía del clic, la capacidad de lectura profunda y concentración es una ventaja competitiva crítica.

6.     Aprender a convivir y ser humano: Fortalecer la empatía, la ética y la cooperación; elementos que se vuelven más valiosos cuanto más poderosa es la tecnología.

7. Conclusión: El nuevo imperativo de "Aprender a Discernir"

En 2015, el objetivo era el acceso al conocimiento. Hoy, con una "biblioteca universal" en el bolsillo de cada adolescente que supera físicamente a cualquier biblioteca de la historia, el desafío es el discernimiento. El imperativo ya no es llenar la memoria de respuestas, sino enseñar a formular buenas preguntas y proveer las herramientas para evaluar lo que recibimos.

"Permanecerá una competencia profundamente humana: la capacidad de aprender, pensar, dudar, contrastar, reconocer el error y decidir con fundamento qué merece ser considerado verdadero. Educar es enseñar a aprender. Y, en la sociedad de la información y la inteligencia artificial, educar es también enseñar a discernir."

Las plataformas como TikTok o las IA actuales desaparecerán o se transformarán. Lo que quedará es nuestra capacidad de dudar y decidir con fundamento.

 Curso de Posgrado en Docencia Universitaria con Orientación en Salud 2015 Posadas Misiones    

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