viernes, enero 02, 2026

RAZÓN DE VEROSIMILITUD POSITIVA RAZÓN DE PROBABLIDAD POSITIVA LIKELIHOOD RATIO +

 






 
 
(literatura digital)

De 30% a 44%: El Viaje Matemático Detrás de un Diagnóstico

Introducción: El Vértigo de Esperar un Resultado

La espera de un resultado médico importante, como el de una biopsia, es un momento de profunda ansiedad. El tiempo parece detenerse y la mente se llena de preguntas. Cuando finalmente llega el informe, una sola palabra puede parecer un veredicto final: "Positivo". Inmediatamente, esta palabra se asocia con certeza, con la confirmación de nuestros peores temores.

Pero, ¿qué significa realmente un resultado "positivo"? ¿Es una sentencia definitiva? La realidad es mucho más matizada y, sorprendentemente, menos alarmante de lo que podríamos pensar. La medicina moderna no se basa en absolutos, sino en probabilidades que se ajustan con cada nueva pieza de información.

Este artículo explora el viaje desde la incertidumbre inicial hasta un entendimiento más claro del riesgo, utilizando una poderosa herramienta estadística que los médicos emplean para interpretar los resultados de las pruebas: la "Razón de Verosimilitud" (Likelihood Ratio). A través de un caso real, descubriremos las cuatro lecciones clave que se ocultan detrás de un diagnóstico.

1. "Positivo" no es lo mismo que "Certeza"

La primera lección es la más contraintuitiva. En el caso que analizamos, la probabilidad inicial de tener la enfermedad, basada en la prevalencia en el grupo de edad del paciente, era del 30%. Después de recibir un resultado "positivo" en la biopsia, uno esperaría que este riesgo se disparara a un 80%, 90% o incluso más.

Sin embargo, el riesgo real solo aumentó del 30% al 44%. ¿Por qué un salto tan pequeño? La respuesta está en las características de la propia prueba. Esta biopsia tenía una alta Sensibilidad (93%), lo que significa que es muy buena para detectar la enfermedad cuando realmente está presente. Pero también tenía una baja Especificidad (50%), lo que implica que identifica incorrectamente la enfermedad en el 50% de las personas sanas, generando una alta tasa de falsos positivos.

Esto nos enseña algo fundamental: un resultado positivo no es un diagnóstico definitivo. Es una pieza de evidencia que debe ser ponderada. Las limitaciones de una prueba son tan importantes como sus fortalezas para entender lo que el resultado realmente significa.

2. La "Razón de Verosimilitud", el número que realmente importa

Para cuantificar el verdadero poder diagnóstico de una prueba, los médicos utilizan un número clave: la Razón de Verosimilitud Positiva, a menudo llamada Cociente de Probabilidad Positivo (CPP) o LK+ por sus siglas en inglés.

En términos sencillos, este único número nos dice cuánto debemos aumentar nuestra confianza en que la enfermedad está presente después de obtener un resultado positivo. Se calcula con una fórmula que considera tanto las fortalezas como las debilidades de la prueba:

LK+ = Sensibilidad / (1 - Especificidad)

Para nuestra biopsia de ejemplo, el cálculo es: 0.93 / (1 - 0.50) = 1.86. Un LK+ de 1.86 representa un aumento pequeño a moderado en la probabilidad. Esto explica matemáticamente por qué el riesgo no saltó al 90%; el poder de la prueba simplemente no era lo suficientemente fuerte como para justificar un cambio tan drástico.

3. El cálculo secreto: De "Riesgo" a "Chance" y de vuelta

Para aplicar correctamente la Razón de Verosimilitud (1.86), los estadísticos no pueden simplemente multiplicar el riesgo inicial (30%). Primero deben convertir la probabilidad (conocida como "Riesgo") en un formato diferente llamado "Chance" (u Odds en inglés). El proceso, aunque parece complejo, es una forma metódica de actualizar una creencia con nueva evidencia.

Se realiza en tres pasos claros:

1. Convertir Riesgo inicial a Chance: El riesgo inicial del 30% (R=0.30) se convierte a una Chance inicial. Usando la fórmula O = R / (1-R), obtenemos 0.30 / (1 - 0.30) = 0.42.

2. Actualizar la Chance: Ahora, la Chance inicial (0.42) se multiplica por la Razón de Verosimilitud (1.86) de la prueba. El resultado es la nueva Chance actualizada: 0.42 x 1.86 = 0.78.

3. Convertir la nueva Chance a Riesgo: Finalmente, la nueva Chance (0.78) se convierte de nuevo a un porcentaje de riesgo. Usando la fórmula R = O / (1+O), el cálculo es 0.78 / (1 + 0.78) = 0.438, lo que equivale a un 43.8% (redondeado al 44%).

Este cálculo metódico es el motor que permite a los médicos pasar de una probabilidad inicial a una probabilidad posterior mucho más informada, eliminando las conjeturas y la intuición.

4. El panorama completo: Del diagnóstico a la decisión

El 44% de riesgo de tener la enfermedad no es el final de la historia. Para tomar decisiones de tratamiento, lo que realmente importa es el riesgo que la enfermedad representa para la vida del paciente. El objetivo final es traducir la probabilidad de diagnóstico en un riesgo tangible.

Para ello, se realiza un último cálculo: se multiplica la probabilidad de tener la enfermedad (el 44% que acabamos de calcular) por la tasa de mortalidad estimada de esa enfermedad si no se trata a lo largo de 15 años (en este caso, un 15%). El resultado es el número más importante para la toma de decisiones: un 6.6% de riesgo de mortalidad en 15 años.

Pero esta cifra solo cuenta la mitad de la historia. Para tomar una decisión informada, es crucial conocer la otra cara de la moneda: ¿qué sucede si se opta por el tratamiento? En este caso, la supervivencia estimada con tratamiento activo es del 99.2%. Ahora el panorama es completo: se puede sopesar un riesgo de mortalidad del 6.6% sin tratamiento frente a una probabilidad de supervivencia del 99.2% con él.

La biopsia positiva aumentó el riesgo para el diagnóstico de un 30% a un 44 % lo que implica un riesgo de mortalidad a 15 años del 6.6 %.

Conclusión: Más allá de los números

El viaje matemático desde el 30% inicial hasta el 44% y, finalmente, al 6.6% de riesgo, transforma el "vértigo" de la incertidumbre en una plataforma sólida para la toma de decisiones. Contrapone el peso abrumador de la palabra "Positivo" con la realidad manejable de una cifra concreta. La estadística médica no es una herramienta para generar miedo, sino para ofrecer claridad. Es un mapa que nos guía a través de decisiones complejas sobre nuestra salud.

 


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