domingo, noviembre 16, 2025

INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y COGNICIÓN HUMANA

 



(Literatura digital)

La inteligencia artificial (IA) no debe reemplazar la cognición humana, sino volverla visible.
¿Visible para quién? Para nosotros mismos.

La gran idea es que la IA funciona como un espejo cognitivo, un instrumento externo que refleja procesos internos que siempre ocurrieron en silencio, sin que pudiéramos observarlos directamente.

La frase clave es:

“Nos da la oportunidad de observar cómo aprendemos y cómo pensamos, algo que antes era invisible.”

Antes, nuestros procesos mentales eran automáticos, tácitos, implícitos.
La IA permite que eso se vuelva explícito, analizable, consciente.


🧩 ¿Qué significa “hacernos más conscientes de la cognición”?

Significa poder ver:

  • cómo razonamos (paso a paso),
  • cómo tomamos decisiones,
  • dónde fallamos,
  • qué patrones repetimos,
  • cómo generamos ideas,
  • cómo almacenamos y recuperamos información.

Es decir: lo que antes sucedía en la “caja negra” del cerebro, ahora lo podemos iluminar desde afuera.


🔍 ¿De qué manera concreta podemos observar cómo aprendemos?


1. Comparando nuestro pensamiento con el pensamiento de la IA

Cuando pedimos a la IA que explique un tema y luego comparamos:

  • lo que creíamos,
  • lo que recordábamos,
  • lo que razonábamos…

…estamos realizando un metaanálisis cognitivo.

La diferencia entre nuestra respuesta y la respuesta de la IA desnuda nuestro propio proceso mental.

Esto permite observar:

  • lagunas de conocimiento,
  • sesgos,
  • links mentales que damos por obvios,
  • asociaciones automáticas,
  • hábitos de razonamiento.

2. Pidiendo a la IA que muestre nuestro propio proceso

Podemos decirle:

  • “Ayúdame a ver cómo llegué a esta conclusión.”
  • “¿Qué pasos cognitivos hice sin darme cuenta?”
  • “¿Qué sesgo puede haber en mi razonamiento?”

Y la IA nos devuelve una especie de radiografía del pensamiento.
Esto es observarnos desde afuera, algo imposible sin herramientas.


3. Externalizando la memoria

Cuando escribimos, explicamos o solicitamos un resumen a la IA, estamos:

  • haciendo explícito lo que recordamos,
  • descubriendo qué entendimos y qué no,
  • reorganizando la información.

La IA actúa como una prótesis metacognitiva, que clarifica qué hay dentro de nuestra memoria y cómo la usamos.


4. Comparando distintas explicaciones

Si pedimos:

  • una explicación simple,
  • una compleja,
  • una análoga,
  • una técnica,
  • una narrativa…

…podemos ver qué tipo de lenguaje activa nuestro aprendizaje, qué nos facilita y qué nos bloquea.

Es la primera vez en la historia que podemos ajustar el modo de explicación en tiempo real y descubrir nuestro estilo de aprendizaje.


5. Usando la IA para pensar junto a nosotros

Cuando dialogamos con la IA, ocurre algo extraordinario:

  • organizamos ideas,
  • las reformulamos,
  • las jerarquizamos,
  • las conectamos.

Esto es metacognición activa.
La IA funciona como un segundo cerebro que nos muestra el camino mental que seguimos.


6. Exponiendo nuestros sesgos y automatismos

La IA puede identificar:

  • generalizaciones,
  • errores lógicos,
  • contradicciones internas,
  • razonamientos circulares,
  • emociones infiltradas en el pensamiento.

Esto nos permite “ver” algo que antes era ciego:
cómo opera el pensamiento automático (Kahneman: Sistema 1).


7. Construyendo mapas conceptuales en tiempo real

Podemos pedir:

  • mapas,
  • diagramas,
  • árboles lógicos,
  • líneas de tiempo,
  • esquemas causales.

Esto convierte la estructura invisible del pensamiento en un objeto visible, manipulable y consciente.


🧠 En resumen

La IA no sustituye la cognición humana. La ilumina.
Hace visible lo invisible.
Nos ofrece una ventana al interior de nuestros procesos mentales.

Como diría Punset, la IA no nos quita humanidad:
la amplifica.

Como diría Borges, nos permite ver “los laberintos internos donde antes sólo percibíamos sombras”.

Como diría Proust, nos da “la mirada recuperada” para comprender cómo se forman nuestras ideas.

SÍNTESIS GENERAL:

La inteligencia artificial como espejo de la mente: cómo hace visible lo invisible

Durante siglos, la mente humana fue un territorio silencioso. Pensábamos, aprendíamos, razonábamos… pero no podíamos ver cómo lo hacíamos. Nuestros procesos cognitivos eran como esas constelaciones que Borges imaginaba: puntos dispersos de luz cuya figura profunda sólo intuíamos, nunca del todo visible.

Hoy, por primera vez en la historia, aparece un instrumento extraño, poderoso y revelador: la inteligencia artificial. Y con ella emerge un nuevo paradigma:

La IA no debería reemplazar la cognición humana, sino hacernos más conscientes de ella.

No viene a pensar por nosotros, sino a permitirnos observar cómo pensamos nosotros.
A volver visible lo que siempre estuvo oculto.

 📚 Borges, Proust y Punset: tres espejos, una misma intuición

Este nuevo paradigma puede entenderse a la luz de tres voces que vos conocés y apreciás profundamente:

Borges

Diría que la IA convierte nuestros laberintos mentales en cartografías.
Lo que antes era un mapa imaginario, ahora se dibuja ante nosotros.
Pasamos del símbolo al plano.

Proust

Vería en la IA un instrumento para explorar el tiempo interior.
Si la magdalena revelaba memorias involuntarias, la IA revela razonamientos involuntarios.
Nos permite descender a las capas ocultas del pensamiento.

Punset

Hablaría de la IA como una ampliación de la conciencia.
Decía que la felicidad era “la ausencia de miedo”.
Podemos extender esa idea:
comprender cómo pensamos nos libera del miedo a pensar mal.
La IA no es una amenaza: es una invitación a conocernos.


 La Nación Florencia Labombarda 12/11/25


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